El pasado 18 de enero estuve comiendo en Arahy para celebrar mi cumpleaños con mis padres, sobrino, Hermana y cuñado. Y, la verdad es que ¿salimos encantados!, pese a los fallos que tuvieron ese día.

Poco más de un año lleva el chef José Ynglada con su proyecto personal «Arahy» después de consagrarse en el Mentidero de la Villa. El restaurante está ubicado en lo que era el antiguo Club 31, uno de los locales más emblemáticos de la capital de España. José ha conseguido mantener el aire elegante del local con un toque de color y modernidad, desde el suelo a los cuadros y con una apuesta indiscutible por el «producto»…

Lo primero que llama la atención nada más entrar al local es su elegante barra repleta de botellas, aquí y junto a los ventanales encontramos unas mesas con sillas altas donde se puede comer desde unas tapas a la carta del restaurante, en un ambiente un poco más informal…

Barra-Arahy

A continuación se accede al elegante salón al que los cojines de vivos colores le dan un toque divertido y desenfadado….

Comedor-Arahy

El restaurante cuenta también con varios reservados para los que no quieran «ser vistos» (de hecho se puede acceder a ellos por el portal). Aquí históricamente se han celebrado numerosas reuniones de políticos e importantes empresarios…

Reservados-arahy

Se trata de un excelente restaurante con una materia prima de primerísima calidad, situado en un sitio espectacular, con una decoración sobria, pero muy agradable.

Me parece una buena idea que, por la configuración de los menús, cada comensal esté “obligado” a pedir un 1º y 2º plato. Llega un momento en que cansa el concepto tan extendido de primeros platos a compartir y cada uno su segundo. Dos platos como se ha hecho toda la vida, sí señor. Eso sí, no hay problema en compartir para quien quiera, como fue nuestro caso.

La calidad de la cocina me pareció muy alta. Todos los platos excelentes (originales, refinados, equilibrados): los canelones ¡sencillamente magestuosos!, ¡y muy refinados! las alcachofas ¡con un toque a sal y calidad espectacular, las croquetas ¡de las mejores de Madrid! y las anchoas ¡pleno sabor a mar! con un  toque de aceite de oliva ¡sensacional!, etc. Claro predominio de la buena cocina tratada con mucho mimo y cariño. Entre los segundos, nos encantaron el atún cocinado con tomate y huevo caramelizado, la merluza que compartieron mi madre y hermana,  al igual que el tartar, el tiradito de atún  y los callos que pidió mi padre ¡una de sus especialidades). Me sorprendió lo delicioso que estaba el atún. Un plato muy original que no había tenido la oportunidad de tomarlo nunca hasta que llegué a este fabuloso restaurante, donde la unión del atún con el tomate se entremezclaban a la perfección con el huevo caramelizado, dándole un toque sensacional al plato. No me extraña que tenga tantísima fama este sitio por su atún porque sinceramente ¡es maravilloso!

Fantásticos los panes, el aperitivo y la carta de vinos, con muchas opciones para elegir.

Los postres me parecieron fabulosos, con mención especial a las tartas, tanto la de manzana ¡de las mejores que he probado! como la de queso. Recién hechas y como las buenas, muy finitas pero bien horneadas y con un profundo sabor. La de queso además era muy cremosa y jugosona, lo que la hacía irresistible. En definitiva, deliciosas, lo que junto a unos buenos helados, uno  de vainilla, y el otro de frambuesa, le pusieron el toque final a una comida estelar.

Con lo bien logrado que me parece que está el concepto de 1er y 2º plato, a modo de sugerencia, me parece que hay demasiada presencia del atún, lo que quizás impide una mayor amplitud de opciones en la carta. Con lo bien que cocinan, creo que vendría bien que incorporaran alguna más de sus “joyas”, y quitaran algo de atún. Yo creo que la moda de este pescado empieza a remitir y son muchos los restaurantes en los que sirven tartares, tatakis y demás. No veo que necesiten tener ese gancho.

Me imagino que tuvimos mala suerte, pero el servicio fue bastante deficiente. El hecho que no te reciba nadie y que tengas que pedir la carta para que te la traigan no es típico de un restaurante como este. Puede ser que el servicio de mesa estuviera desbordado ese día, pero es una cuestión que debe revisarse con el maître, al igual que ocurre con el señuelo del importe del menú termina resultando un tanto engañoso, porque la cifra sube mucho con el cubierto, IVA, bebidas y algún postre. De hecho, cuando yo reservé, dije que éramos seis con un niño que no iba a comer, pero que se zampó una merluza, pero por esto, no es lógico que nos intentasen cobrar seis menús, porque al final habíamos tomado cuatro entrantes y seis segundos con un postre sólo. En un sitio de estas características no es normal que no se beba vino o se pida algún aperitivo, postre o café. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que la relación calidad precio sea mala, más bien todo lo contrario,
es excelente. Después de hablar con el maitre y contarle lo sucedido, salimos a 50€ por persona habiendo comido estupendamente con una materia prima muy difícil de superar.

En conjunto me pareció un lugar muy recommendable, pero si quieren seguir progresando, Deben mejorar en estas tres cuestiones que les he mencionado.

¡Espero volver a estar allí pronto para disfrutar de su fabulosa cocina!

Dirección: Calle Alcalá, 58, 28014

Barrio: Retiro (Madrid)

Teléfono: 91 531 60 85.

Horario: Comidas: De lunes a sábados de 13:30 a 16:00 h. Cenas: De martes a sábado de 20:00 a 00:00 h.

Tipo de cocina: mediterránea, española

Precio medio: 45-60€/persona

 

A %d blogueros les gusta esto: