El sábado pasado estuve comiendo con unos buenos amigos para celebrar nuestros cumpleaños en Casa Ormaza.

Este restaurante está situado muy cerca de la calle Serrano, a espaldas del Santiago Bernabéu. Se trata de un pequeño y coqueto local decorado con mucho gusto, con una capacidad de tan solo seis mesas, por lo que si no te das prisa en reservar antes de ir, te puedes quedar sin mesa. De hecho, Como dice la Buena de Paloma, alma matter de este restaurante, «cuando tengo una mesa grande, el restaurante se queda en exclusiva para dicha mesa, ¡todo un lujo!»

Paloma García-Lomas, es una chef como la copa de un pino, con una amplia trayectoria en la cocina, tal y como lo demuestran sus más de 25 años al frente de los fogones.

Paloma empezó con su Casa Ormaza en 1997 en un pueblecito de la sierra norte de Madrid, en Oteruelo del Valle junto a Cristina Menéndez-Ormaza. Tras el fallecimiento de ésta última, se mudó a la capital, donde volvió a abrir Casa Ormaza en el Hotel Residencia del Viso, en la colonia del mismo nombre.  Posteriormente, se instaló en la calle Zurbano 13 y desde hace doce años, está en la calle Infanta María Teresa, 15.

El restaurante está decorado con “gusto y mimo”, cuidando hasta el mínimo detalle, por ponerles un ejemplo, tienen una colección de buenos libros de cocina, que se puede ojear mientras esperas tomando un aperitivo. También destaca la decoración de la mesa, con platos de porcelana y mantel de hilo, dejando una huella inconfundible en estos pequeños detalles la mano femenina que lo dirige.

El local está pintado en tono claro, decorado con cuadros originales pintados por May Lomb. Por la distribución del local, que hace esquina tiene un hermoso ventanal, en forma redondeada, que le proporciona buena luz natural.

La cocina es asturiana con un ligero toque creativo, con una carta en la que predominan platos que han sido premiados o galardonados a lo largo de los concursos gastronómicos a los que han asistido en sus más de 25 años de oficio, entre los que como buen asturiano, destaca la fabada casera.

Nada más sentarnos, nos preguntaron, muy amablemente, si queríamos tomar algo de beber para el aperitivo. Elegimos dos refrescos y nos quedamos admirando la fantástica decoración.
Inmediatamente después, se acercó Paloma para traernos como aperitivo la monda. Sí, la monda de la patata tratada y crujiente, ¡una exquisitez!
A continuación, mientras estábamos disfrutando con las deliciosas mondas, Paloma nos trajo la carta para que le fuéramos echando un ojo:
Para compartir: croquetas de cabrales y gamoneu sobre fondo de reineta, bollo preñado de huevo frito con sus puntillitas, bañado con crema de ahumados de Pria y trufa de aceituna negra, dechado de dos morcillas con plátano flambeado, migas con aceite de piquillo y chorizo a la sidra, carpacho de tomate raff con tres aceites, callos a la asturiana (como los de casa), los choricitos a la sidra y la ensaladilla Ormaza, hecha con piparras y anchoas con huevo duro y una sutil crema de patata ligada con mahonesa y un buen aceite de oliva. Todo esto sin olvidar la extraordinaria tortilla al estilo Betanzos con pimientos.
De segundo, se puede elegir carne o pescado, que serán los que te recomienden, pues dependen de lo que hayan encontrado ese día en el Mercado. Suelen tener siempre merluza, bacalao  y lenguado, este último lo hace a feira, como el pulpo, y lo cuece al vapor en sidra natural con laurel para colocarlo sobre unos cachelos aderezados con pimentón de la Vera y aceite de oliva de primera prensa.
Entre las carnes, el plato estrella son las codornices a la Ormaza, una receta procedente de Baquio que hacía el bisabuelo de su amigo Joaquín, (padre de Cristina). Otras de las carnes que hay que probar sí o sí son la Carne gobernada con ternera roxa asturiana ¡jugosísima!, ¡se parte con solo mirarla!, hamburguesa Ormaza y el steak tartar (varias veces premiado).
Además, de forma diaria preparan un plato de cuchara contundente que todos los días cambia, como el arroz al pil pil de bacalao, las fabes, el marmitaco, el arroz con almejas, el cachopo de ternera o de lenguado, este último relleno de jamón y queso de afuega`l pitu, y un plato que se hace por encargo que es el tuétano, para el cual se sirve la caña entera abierta transversalmente, un manjar de dioses, muy difícil de encontrar en Madrid.
Para terminar, no te puedes marchar sin  pedir un postre casero, entre los que sobresale la formidable tarta Queña, cuya receta tiene más de 200 años y se trasmite a una sola persona de la familia. Paloma es la actual poseedora del secreto, se lo trasmitió su tía Queña, que vive y tiene más de 90 años. También son premiados el flan de queso de Beyos y el cremoso y contundente arroz con leche.
La carta de vinos es extensa, dispone de algunas denominaciones de origen como: Rioja, Ribera del Duero, La Mancha, El Bierzo y blancos de varios sitios.
Otra de las ventajas de este sitio es su servicio de “descorche”, que consiste en poderte llevar tu propio vino para consumirlo, ellos te lo preparan y te cobran 6 € por la preparación.

Y sin más, ¡pasamos al ñam ñam!

Para empezar, pedimos unas croquetas, un bollo preñado y media ración de ensaladilla, ¡Menos mal que Paloma nos puso media! porque si no ¡explotamos!, de segundos, una carne gobernada, un cachopo de ternera y una fabada. Para regar todas estas delicatesen, una Buena sidriña ¡Como Dios manda!

Lo primero que llegó a la mesa fueron las croquetas. No me pude resistir a coger la primera, y nada más pegar el primer bocado, ¡Manma mía! ¡Los sentidos se pusieron a gozar! Tenían una bechamel muuuy suave que se deshacía, y un inconfundible a la vez que magnífico sabor a queso Gamoneu, con el sugerente toque ácido que le aportaba la reineta a todo el conjunto. Todo ello envuelto por un finísimo y delicado rebozado. En definitiva ¡de diez! No me extraña que hayan recibido numerosos galardones con este plato, porque de verdad, ¡son de película!

¡Pero ojito al bollo preñado! ¡Eso sí que es disfrutar! Un plato muy original a la vez que extraordinario, elaborado con un buen pan recién horneado, sobre el que estaban unos riquísimos huevos fritos con su puntilla, ¡así me gustan! bañados con crema de ahumados de Pria y trufa de aceituna negra, con el que los ojos ¡me hacían chirivitas!

Y para finalizar con este apartado, la soberbia ensaladilla rusa Casa Ormaza. Sencillamente, ¡espectacular! Sensacional el toque que le añadía un buen aceite de oliva con el que venía acompañada.

Después, ¡llegaron los segundos! Una carne gobernada que tenía una pinta bárbara para Felipe, un extraordinario y gigantesco cachopo para Luis y una imperiosa fabada para mí que me decía ¡Cómeme!

Bueno, pues en este caso ¡las aparencias no engañan! La carne gobernada estaba tan jugosa que no necesitabas el cuchillo para nada, ¡ah! ¿Y el sabor? ¡de escándalo!

El cachopo, ¡no tengo calificativos para definirlo! ¡Segunda maravilla mundial! No tiene rival, excepto ¡la fabada magistral! Estaba tan bien hecha, que la fave se desmenuzaba en la boca, no en el plato, el caldo, tenía el espesor justo, y el compango, ¡espléndido!

Cuando terminamos con estas delicias, se acercó Paloma para conocer nuestra opinion sobre las mismas, y tras compartir unas risas con ella, nos relató la carta de postres por si nos habíamos dejado un huequito en nuestro estómago para disfrutar con su ¡fantástica repostería! Y como Buenos gourmets, ¡eso estaba hecho!

Pedimos una carta Queña y un arroz con leche para compartir.

El arroz con leche ¡estaba buenísimo! Espesito en su justa medida, lo que junto a la canela y ese matiz inconfundible que le otorga la cáscara de limón a los Buenos arroces con leche, con el que te sentías flotando ¡en la inmensidad del espacio sideral!

Pero, ¡Dónde vas! ¡Que nos falta lo mejor! ¡La suprema tarta Queña! Una tarta tan sencillamente deliciosa, que solo con mirarla, te pones a cantar la canción: «Devórame otra vez,devórame otra vez, devórame, devórame otra vez» Y yo muy obediente, sin querer defraudarles a mis sentidos, la voy partiendo mientras me relamo al ver como se desparrama, ¡y ñam! ¡Explosión total! ¡Que lujazo! Con un profundo sabor a leche mezclado por un toque dulce que no conseguí identificar, ¡que más da!, ¡Disfruté como un enano!

Y, para poner la guinda final a un fantástico festín, nos tomamos un café ¡también con el toque mágico de la chef! hecho al puchero con anís y hierbabuena ¡Insuperable!.

Lo siento ¡aquí llega el final! pero no os preocupéis, ¡ya sabes cual es la solución! Vete a Casa Ormaza y disfruta con la maravillosa cocina de Paloma. ¡Pronto nos vemos!

Dirección: calle Infanta María Teresa, 15, 28016, Madrid

Teléfono: 91 319 88 48

Web: http://casaormaza.com/

Email: restaurante@casaormaza.com

Cómo llegar: Transporte público: Metro Colombia (L8, L9)
Aparcamiento: Paseo de la Habana, Principe de Vergara con Serrano
Terraza: no
Tarjetas: sí, todas.
Horario: de lunes a domingo de 13:30 a 17:00, incluido festivos, y de las 21:00 a las 24:00, solo viernes y sábado.
Tipo de cocina: asturiana

Precio medio: 35-50€/persona.

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