A lo largo y ancho de la geografía española nos podemos encontrar con infinidad de lugares de gran belleza que destilan historia. Desde hace unos años una asociación ha decidido aunar a todos estos municipios para potenciar su fama. Por nuestra parte, desde idealista, te hemos preparado una ruta para que conozcas los pueblos más bonitos del norte de España.

Déjate atrapar por estos lugares de ensueño de gran tradición rural pero no me hago responsables del posible síndrome de Stendhal que te provocarán estos apacibles paraísos.

1. Liérganes

LiérganesLa vida en Liérganes discurre a través de la leyenda del Hombre Pez, ¿y cuál es esta leyenda? Francisco era un habitante de Liérganes enviado por su madre a trabajar como cartero en Correos a Bilbao. Un día había nevado tantísimo que se tiró al agua en la ría de Bilbao para poder llegar a repartir las cartas a tiempo y desapareció. 5 años después, en 1679, unos pescadores de la costa de Cádiz encontraron un hombre cubierto de escamas que no hablaba y que apenas pronunció una palabra: Liérganes.

Francisco volvió a vivir con su madre en el pueblo pero no era el mismo: estaba alicaído, apenas hablaba, comía a duras penas… 9 años después de su vuelta a Liérganes desapareció de nuevo y todo el pueblo asumió que volvió a echarse al mar.

Cuando visites Liérganes no te pierdas el Puente Romano (aunque no es romano tiene este nombre) que pasa por encima del río Miera y tiene al lado el Museo del Hombre Pez inmerso en un antiguo molino y una escultura conmemorativa del Hombre Pez.

Para visitar este pueblo, las mejores opciones son escoger uno de los apartamentos y casas rurales que están cerca de Liérganes.

En restaurantes, mis recomendaciones son La Puerta del Sol, la Juguetería, El Garaje de Claudio, Bolo, Casa Navarro, Posada la Giraldilla, Hotel Termas de Liérganes y el mítico, El Hombre Pez donde por las tardes sirven un chocolate con churros que está para chuparse los dedos.

 

2. Lastres

Lastres
Lastres y el Mar Cantábrico / flickr.com/photos/caimac/
Lastres es una villa marinera de la costa asturiana catapultada a la fama por la serie “Doctor Mateo”.  Su curiosa forma, como en una escalinata que deriva en el Cantábrico, atrae a miles de turistas que le dan un animado ambiente durante todo el año.

Lo mejor en una visita a Lastres es empezar la visitar por el mirador de San Roque (desde el que en un día despejado podrás llegar a ver los Picos de Europa) y continuar por el puerto pesquero, la iglesia de Santa María de Sábada, la Torre del Reloj, la capilla del Buen Suceso y la capilla de San José. Al final de este agradable paseo lo mejor es dejarnos seducir por la gastronomía marinera de primera calidad.

Para comer las mejores opciones son: El Cafetín, Casa Eutimio, El Barrigón de Bertín, Bar el Mirador, Marbella, Marisquería La Rula, y el Espacio.

 

3. Ujué

UjuéUjué vive en una aparente soledad por estar en lo alto de una meseta, lo que en su día lo convirtió un enclave histórico defensivo y ahora sirve a sus habitantes para tener un vista privilegiada de la Ribera Navarra y de la cordillera pirenaica.

Este carácter medieval y el encanto del laberíntico trazado de sus calles empedradas hace de este pueblo de 300 habitantes una de las 10 maravillas de la región, según los propios navarros.

No puedes dejar Ujué sin probar las migas del pastor y sin llevarte en la maleta vino tinto y miel de la Sierra de Ujué.

Claro está, otra de las visitas imprescindibles es a uno de estos restaurantes: Mesón Las Torres, Asador Uxue o Las Migas.

4. Frías

Frías

Frías y su castillo / Wikimedia commons
En el s.XV el Rey Juan II de Castilla le cambio el título de villa a ciudad, por lo que a día de hoy, con cerca de 300 habitantes es la ciudad más pequeña de España.

Al estar en una elevación y por su proximidad al río Ebro, durante la época romana y medieval Frías se convirtió en un enclave estratégico e hizo que el pueblo prosperara.

No puedes pasar por Frías y no visitar el Castillo de los Duques de Frías. Se trata del tipo de castillo que permanece en el imaginario colectivo, con su foso, su puente levadizo, su torre del homenaje… además te ofrecerá unas impresionantes vistas de casi toda la comarca.

Un sitio que está genial para alojarse cerca de Frías es la casa rural Los Tres Mosqueteros.

Para comer, la mejor opción es: Ortiz Bar Restaurante.

5. Bárcena Mayor

Bárcena Mayor

Panorámica de Bárcena Mayor / flickr.com/photos/emubla/
Este pequeño pueblo cántabro fue declarado “conjunto histórico artístico” por la buena conservación de su antiguo caserío y nos sirve de máquina del tiempo para conocer cómo eran las aldeas montañesas hace unos siglos.

Se encuentra dentro de un maravilloso medio natural, rodeado de corrientes de agua y abundante bosque. Elementos que nos despiertan una paz y tranquilidad y nos invitan a andar por las numerosas rutas de senderismo que recorren el pueblo.

Tómate tu tiempo para analizar la particular arquitectura tradicional y la Iglesia de Santa María del s. XVII. Y, por supuesto, no pierdas la oportunidad de disfrutar de su gastronomía en alguno de los pocos restaurantes de la aldea como: Mesón Restaurante El Puente, La Solana y la Jontana.