El pasado 1 de diciembre estuve reunido con los compañeros del máster del Centro de Estudios Garrigues en el restaurante Cristina Oria para celebrar la Navidad. Sinceramente me hizo mucha ilusión que volviéramos a estar juntos porque hacía un año que no nos reuníamos en grupo y nos hizo mucha ilusión ponernos al día de como estábamos cada uno y cuales era nuestras últimas noticias que festejar. ¡Y que mejor sitio para hacerlo! Nada más entrar al local, nos quedamos maravillados con la estupenda tienda que tienen. ¡Y no me extraña! Si algo define a Cristina Oria es el concepto de alta cocina a domicilio. En el número 6 de la calle Conde de Aranda se encuentra esta tienda gourmet que parece pequeña por fuera pero en la que es fácil perderse una vez dentro, donde sin duda uno pierde la cabeza entre tanto buen producto y vajillas de capricho. Pero Cristina Oria es más que una tienda y que un catering. En la planta de debajo de este rincón del barrio de Salamanca, un restaurante tan cuidado como la tienda de arriba, nos recibe con una cocina de producto con elaboraciones muy cuidadas y cierto gusto parisino. Desde primera hora de la mañana a última de la noche, la cocina de Cristina Oria es un non stop. Desayunos completos que dan paso a comidas tempranas y que acaban con cenas tranquilas. Otra característica que nos cautivó fue su exquisita decoración. El comedor estaba dividido en dos salas, en la primera que fue donde estuvimos predominaban los tonos beige, naranja y amarillo con varias mesas pequeñas y otra más grande en la que había un sofá tappizado en color mostaza en un lado y unas sillas en azul en el otro. Todas las mesas eran de mármol que estaban rodeadas con unas paredes decoradas con espejos separados por vajillas parisinas . La otra sala tenía las paredes de ladrillo visto Pues bien, al sentarnos se acercó un camarero con una sonrisa de oreja a oreja para preguntarnos si queríamos algo de beber mientras llegaban el resto de comensales. Lo agradecimos un montón ya que estábamos secos Y cuando nos trajeron las bebidas, el hecho de acompañarlas con unos maravillosos aperitivos italianos basados en embutidos y quesos franceses con picos y panes integrales prometía muchas gratas sorpresas. ¡Gran comienzo! ¡Sí señor! Después de esperar un rato, llegaron todos los compañeros y tras unos merecidos saludos, nos pusimos a examinar la carta. Todo tenía una pinta ¡de muerte! Por fin nos decidimos en elegir como entrantes para compartir una espectacular tortilla de patata rellena de bacón, tomate, acompañada con el toque sutil, pero supremo que le daba la trufa. ¡Estaba de rechupete! Poco cuajada y muy sabrosa ¡Fetén!¡La comida continuaba prometiendo buenas sensaciones!

Por fin nos decidimos en pedir como entradas para compartir una espectacular tortilla de patata rellena de bacón, tomate, acompañada con el toque sutil, pero supremo que le daba la trufa. ¡Estaba de rechupete! Poco cuajada y muy sabrosa ¡Fetén!¡La comida prometía buenas sensaciones! Luego nos trajeron las alcachofitas con puré de patata y jamón regaditas con aceite de oliva virgen. ¡Fantasía al cuadrado! Estaban en su punto, con mucho sabor, incrementado por el matiz que le concedía el jamón pasado por la sartén, lo que unido al cremoso y delicado puré de patata, ¡que se merecía un diez! Pero, ¡no nos podíamos ir sin probar el plato estrella de Cristina Oria! el fabuloso «Foie Mi Cuit a los Tres vinos» que fue galardonado con el premio Madrid Fusión 2011. ¡Y vaya si dimos cuenta de él! En un santiamén y sin decir ni mu, ¡acabamos con él! ¡Que delicia! Venía servido con gelatina de Sauternes y pan de pasas. Un plato con una testura muy suave y lleno de sabor gracias a ese gusto tan original que le da la mezcla de los tres vinos, unido a la gelatina de Sauternes y el tan agradable regusto dulcecito tan característico que le da el pan de pasas a todos los foies y pasteles con los que se acompaña. ¡Estaba riquísimo! Y sin habernos recuperado de un plato tan magnífico, llegaron los segundos. Las tres hamburguesas, de las que todos mis compañeros coincidieron en su apreciación. ¡Estaban de cine! Con un toque muy peculiar que le daba el pepinillo a todo el conjunto, con el queso bien fundido con la sensacional salsa de kétchup y de mostaza que eran totalmente caseras. ¡Y vaya si se notaba! Terminaron todos como bien dice el dicho ¡Coge pan y moja! Los platos quedaron ¡como una patena! Mi amiga Anita optó por la ensalada de quinoa, de la que comentó que nunca había tomado una ensalada tan rica y original. En cambio yo me decidí por las carrilleras con vino tinto que era la recomendación de ese día. Pues bien, nada más probarlas ¡me transportaron al cielo! ¡Menuda satisfacción! Nunca había probado unas carrilleras tan ricas y tan suaves. Se deshacían en la boca de lo jugosas que estaban, lo que combinado con la salsa de vino pegaron un petardazo en mi interior que hicieron que ¡se me saltasen las lágrimas de alegría! ¡Que maravilla! Y ya por fin ¡llegamos a los postres! ¡Como Dios manda! Lo que bien empieza, ¡mejor acaba!: tres gofres, un vasito de tiramisú y una sensacional tarta de limón con merengue italiano ¡La especialidad de la casa! Los gofres debían de estar de muerte porque cuando quise probarlos, ¡habían desaparecido! El tiramisú estaba tan esponjoso gracias al abundante mascarpone y al delicado bizcocho que estaba bien empapado en café y ligeramente emborrachado en cognac que en cuanto metías la punta de la cuchara se partía ¡y cuando te lo metías en la boca, ¡era para ponerse a bailar de satisfacción! lo que unido a las capas finas de chocolate para decorar hacían en su conjunto un postre ¡digno de cinco tenedores! ¡Olé! ¡Pero ojito a la tarta de limón! ¡tenía una presentación fantástica! Con una base de galleta María, ¡de esas de las que soy fan! sobre la que había una cremosa mousse de limón cubierta por un delicado merengue con el que se estaba empezando a mezclar, por lo que al probarlo, ¡se me hicieron los ojos chiribitas! ¡que locura!

Pero ¡atentos a la dolorosa! Nos quedamos impresionados al ver que con dos bebidas por persona y con todo lo que habíamos comido sólo teníamos que pagar 28 euros por cabeza, lo que unido a la grandiosa atención y rapidez de un servicio muy profesional y muy amable, convirtieron nuestra reunión, ¡en un éxito total! Hasta el punto que la visita a Cristina Oria se nos hizo corta, ¡por lo que muy pronto continuará! Queridos lectores, ¡ya sabeis! si quereis un restaurante en el que poder reuniros con vuestros seres queridos estando seguros de acertar con vuestra elección, ¡a Cristina Oria de Conde de Aranda teneis que venir! Y si quereis disfrutar de un fantasmagórico desayuno o monumental merendola, ¡en Cristina Oria también lo podréis hacer! Dirección: C/ Conde de Aranda, 6, 28001, Madrid, España Teléfono: 91 435 66 21 Web: http://www.cristinaoria.com/ Email: pedidosgourmet@cristinaoria.comAparcamiento: calle Serrano Terraza: no Tarjetas: sí Comida para llevar: sí Horario: ininterrumpido Tipo de cocina: francesa Precio medio: 25-30€/persona

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