El trato al cliente es genial y por esa época cada camarero era de un sitio distinto: uno de Argentina, otro de Solares, otro de Santander, etc.
La comida es bastante buena, destacando los pescados, mariscos, rabas, puding de cabracho, algunos guisos marineros como el marmitaco y otros típicos de Cantabria como el cocido montañés. Entre los postres yo me acuerdo perfectamente con mucho cariño el limón helado y el crocanti que me tomaba cuando comíamos allí. Pero estos últimos años he probado postres caseros que están deliciosos.
Entre los pescados a mí me gustan mucho los típicos de roca de Santander como el Machote, el Jargo, el San Martín Pescador, las Julias, etc, y para picar unas buenas rabas, un puding de cabracho y un formidable pincho de tortilla nunca deben de faltar.
La verdad es que quizá no sea la mejor cocina de todo Santander, pero por todos estos motivos, ¡a mí me merece mucho la pena ir una vez todos los años!

El Balneario de la Magdalena es para mí como mi casa de verano cuando era pequeño porque allí iba todos los días con mis padres, hermana, tíos, tías y primos para montarnos en el barco del tío que nos llevaba a dar una excursión: unos días a Mouro, otros al Puntal para comernos unos bocartes y unas nécoras en medio del mar, algunos a Somo, otros al Embarcadero de la Magdalena, algunos a los páramos y todos los años hacíamos una excursión preciosa por la desembocadura del río Pas. ¡Nos lo pasábamos en grande! Además las vistas son preciosas ya que se ve toda la bahía de Santander y al fondo en lo alto Peña Cabarga, un poco más cerca Pedreña con su campo de golf, al fondo a la derecha Noja y a la izquierda Somo y Laredo. Pero además de estos magníficos ratos, el día que más me gustaba era el de los fuegos artificiales de la Magdalena en el que se lanzaban desde los barcos que estaban justo detrás del Puntal los fuegos artificiales que veíamos mientras disfrutábamos de una fabulosa cena.
Pues bien, ayer estuve comiendo en el Balneario con mi familia aprovechando una semana de vacaciones, la verdad es que es un lugar único por su ubicación, tanto si comes o picas en la terraza como en sus inmejorables instalaciones. Suelo ir al balneario de la Magdalena sobre todo en verano, en invierno está prácticamente muerto excepto los fines de semana. Es un restaurante situado muy cerca de la Península de la Magdalena con una terraza impresionante al aire libre que da a orillas de la playa.

Merece la pena venir a comer a esta terraza cuando hace buen tiempo, o al menos a tomarte el vermut, sobre todo por la situación privilegiada en la que se encuentra, el único problema es que en temporada alta es dificilisimo aparcar por la zona y suele estar lleno.

Para comer ayer pedimos todo para compartir y así tener la posibilidad de probar más platos. De esta forma nos decidimos por el puding de cabracho, las rabas, el bonito con tomate, los bocartes y las anchoas con pimientos.
El puding estaba muy rico ya que tenía un profundo sabor a mar. Las rabas estaban muy bien fritas y blanditas, por lo que nos gustaron mucho, los bocartes no merecían la pena ya que el aceite que usaron para freírlos ya estaba bastante pasado. En cambio el bonito con tomate y las anchoas eran fabulosos. El bonito se notaba que era fresquísimoporque se deshacía nada más partirlo y tenía un profundo sabor a mar, lo que junto a una buena salsa de tomate casera, hicieron las delicias de un plato exquisito. Las anchoas con pimientos también eran fantásticas ya que además de tener un buen tamaño y un profundo sabor, el toque de los pimientos que eran muy frescos y tenían un gusto muy delicado ¡Una maravilla!
De postre lo único que pedimos fue unacrema de limón y un café cortado.

La crema de limón era muy sabrosa con un toque muy especial que le daba la mezcla del espesor, el toque dulce del azúcar y ácido del limón, por lo que me pareció sensacional.

Espero que antes o después ¡lo disfrutéis!

 

Dirección: calle Horadada s/N, 39005, Santander, Cantabria.

 Teléfono: 942032107

Aparcamiento: no

Terraza: sí

Tarjetas: sí

Comida para llevar: sí

Horario: abierto todo el día

Tipo de cocina: marinera

Precio medio: 20 – 25€/persona