La última semana de septiembre estuve de vacaciones con mi hermana, cuñado y sobrino por la zona de Chiclana y gracias a la buena recomendación de un gran amigo de Sevilla, tuvimos la oportunidad de conocer el Campero, sin duda ¡El Templo del Atún rojo!. No me extraña que Pepo diga que para él es una visita obligatoria de todos los años, porque ¡merece la pena! Es tan brillante, que está considerado como uno de los 100 mejores restaurantes europeos por la prestigiosa lista Opinated About Dining.

El Campero se encuentra en Barbate, muy cerca del Paseo Marítimo. Hay que tener en cuenta que tienes dos opciones. O bien reservar (para lo que te recomiendo que lo hagas con bastante tiempo de antelación (o por lo menos en verano) y podrás disfrutar del atún en su salón con una carta formidable y con precios altos) o bien, escoger ¡la opción más foodie!: comer en la barra o en su increíble terraza en la que puedes elegir platos de la carta de tapas y otros de la carta del restaurante. No se reserva, así que o vas pronto, alrededor de las 13 a mediodía o (sobre las 21 por la noche) que no suele haber problema, aunque no os lo aseguro. Y si te toca esperar ¡don’t worry! Vete a la barra y ¡disfruta de un vinito con alguna de sus especialidades!

Si te sientas en la terraza de El Campero, ¡no te marches sin haber echado un vistazo a su interior de madera clara y blanca, acompañada de mucha luz, grandes ventanales y

¡Atún a mansalva! ¡Por doquier, a discreción! Quedarás envelesado de tanta maravilla.

Su objetivo es sorprender al cliente cada año con nuevos sabores, nuevas texturas y partes hasta ahora desconocidas del atún para darle el valor gastronómico que realmente tienen.

Desde luego, intentan ajustarse a su lema ¡en su máxima expressión!: “nos gusta respetar y enaltecer el sabor de los productos de nuestra tierra con técnicas clásicas y modernas”. ¡Y vaya si lo hacen!

Sin lugar a dudas, en «El Campero» hay que disfrutar del atún salvaje de Almadraba, es el producto estrella de la zona y de este restaurante. Y para ello, podrás elegir entre sus dos cartas, basadas al 95% en atún. ¡Como no podía ser de otra manera!

  1. Carta de Barra.

Como he dicho anteriormente, en la carta puedes elegir o bien tapas, o bien raciones, que en algunos casos te permiten pedir media. Os recomiendo que pidáis platos para compartir y así poder disfrutar con cada uno de ellos. ¡Menudos recuerdos!:  Así, podreis degustar más de una veintena de cortes con dos o tres recetas únicas de cada uno. ¡Que se me saltan las lágrimas de emoción!

Carta de Sala.

El artífice de todo esto es su chef, Pepe Melero, un erudito del atún rojo que se encarga personalmente cada año de adquirir entre siete y ocho toneladas de los más preciados ejemplares que vienen directos de las almadrabas de Cádiz cuando en los meses de abril a junio comienzan las famosas “levantás”.

Y sin más tiempo que perder, ¡os cuento nuestra experiencia! ¡A atunear!

 

Comenzamos con una magnífica tosta de atún y trufa, montada sobre una rebanada artesanal de pan de campo estupendamente enriquecido y realzado por Pepe Melero con un alioli de trufa y sobre el que coloca el atún marinado, acompañado por una sutil capa de tomate seco caramelizado con albahaca y trufa de verano.

Una tosta llena de grandes matices (dulce, ácido…)  y que resulta adictiva.

¡Es deliciosa la combinación del atún con la trufa! ¡Por eso Es una de las primeras recomendaciones de la casa!

Después llegó una ligera lasaña de atún, hecho con un escabeche dulce de atún montada en frío con masa de wontons, que sorprende por su suave textura ¡como una mousse! Una elaboración muy refrescante y sabrosa.

Luego probamos la tosta de semimojama con vinagreta de tomate seco y queso Payoyo. Uno de esos bocados que te sumergen en los recuerdos más ancestrales de la gastronomía almadrabera. Los ojos se me hicieron chirivitas nada más darle el primer mordisco. ¡Bocata di cardinale! Para repetir, repetir ¡y volver a repetir!

Carpaccio de paladar
Empezamos con un riquísimo Carpaccio de Paladar, ya que el camarero nos dijo que estaba teniendo mucho éxito a pesar de su nombre. ¡Y vaya si lo tuvo! Fue una buenísima recomendación, un sabor muy agradable acompañado de parmesano, aceite y aceitunas negras. ¡De película!

Después llegó un Tartar de atún “Toro”. Un plato brillante que hicieron en el mismo momento. Es un plato de atún crudo acompañado de huevo y diferentes salsas con un toque picante de wasabi.
Y para terminar con este apartado, los dados de tarantelo a la plancha con ajoblanco.

El tarantelo es una de las mejores partes del atún. Menos grasa que la ventresca y con un sabor excelente. Este plato lo sirven a la plancha junto a un ajoblanco que hacen con piñones, en el lugar de almendras, lo que le da un toque más dulzón y elegante. ¡una maravilla digna de dioses! ¡Sí señor!

Entre los segundos, mi Hermana y cuñado se decantaron por el surtido de Crudo: las tres formas de probar el atún en forma de crudo: sashimi, tataki y tartar. Cuando terminaron, no sabían cual de ellos les había gustado más. ¡Que festín!

En cambio, yo aposté por una espléndida ventresca con miso y mostaza. ¡Para que nadie diga que no hemos probado todas las partes del atún! De sabor rotundo, testura deliciosa y con un toque que le daban las dos salsas ¡absolutamente sensacional!

Y como un dulce no entristece a nadie, y después de hacérsenos la boca agua al leer la fabulosa carta de postres y escuchar las magníficas recomendaciones del chef, ¡fueron tres! ¡Todos para compartir y no discutir!

¡Ojito a las fotos!

 

Mi cuñado eligió el huevo de chocolate blanco relleno de arroz con leche y cítricos. ¡Manma mía! ¡Menuda presentación! ¡y aún mejor el sabor! ¡Que espectáculo!

Yo me decidí por Muerte por el Chocolate. Un esponjoso bizcocho de chocolate, bañado con chocolate negro caliente y acompañado por un sensacional helado de chocolate negro. ¡El mejor regalo para un buen Paquito el Chocolatero!

Pero el que más nos sorprendió fue el de mi hermana. Filipinos caseros con cítricos ¿Cómo se puede rellenar un Filipino? ¡Y menudo relleno! ¡Pura fantasía! Con una especie de sorbete de frutos del bosque acompañado por fresas, frambuesas y moras troceadas. Testura y sabor ¡para los Buenos gourmets! ¡Digno de un gran final!

¿Se puede pedir más? Así, cuando salimos de nuestra visita a El Campero, estábamos completamente enamorados de sus platos, sin saber cual de ellos había sido nuestro favorito. ¡Difícil solución! .

En resumen, la magnífica atención y la extraordinaria materia prima con la que nos han enamorado, son razones suficientes para que El Campero se haya convertido en uno de nuestros “must gastronómicos” cada vez que visitemos tierras gaditanas. ¡Como mi amigo Pepo!

¡No os lo podéis perder! De hecho, yo ya estoy buscando hueco en mi agenda ¡para volverme a enamorarme!

Dirección: Avda. Constitución, Local 5C, 11160 Barbate, Cádiz  

Teléfono: 95 643 23 00

Precio medio: 40-50€

A %d blogueros les gusta esto: