El pasado mes de mayo visité por quinta vez este fabuloso restaurante del Grupo “Pescaderías Coruñesas”, grupo que cuenta con tres restaurantes más: el fabuloso y mítico Opazo, el Pescador y la Albada, una sensacional finca  a las afueras de Boadilla del Monte en la que se encuentra un fabuloso cáterin para bodas, comuniones, bautizos y grandes eventos empresariales. De hecho, yo doy fe que es el mejor sitio para las grandes celebraciones, ya que fue allí donde celebramos la boda de mi hermana y sin ninguna duda, ¡fue la mejor boda en la que he estado en toda mi vida! Es más, todo el mundo salió con esa magnífica impresión.

Filandón es, en cuanto a instalaciones se refiere, uno de los restaurantes más espectaculares de Madrid. Siempre que voy me llevo alguna sorpresa al descubrir algún rincón secreto cada vez que lo visito. Y no es nada de extrañar, ya que cuenta con varios salones repartidos entre las dos plantas y unas fabulosas terrazas que son formidables para disfrutar en primavera y verano. Entre ellas destacan una con columpios y mucho espacio libre, y otras dos que están pegadas al río desde las que se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares de Madrid en plena tranquilidad y armonía.

El restaurante está ubicado en pleno Monte de El Pardo, principal pulmón de la ciudad. Uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa a unos 15 minutos del centro de la capital.

En cuanto llegas al parking, lo primero que te sorprende es el inmenso parque automovilístico de lujo que hay allí, distribuido en varias alturas, en el que podrás encontrarte Ferraris, Porsches, Jaguar, Rolls, etc, por lo que si vas con un Renault Clío, lo mínimo que te puede ocurrir es que te quedes cohibido .

Nada más entrar, te quedarás envelesado con su sobria decoración de madera y un agradable olor a brasas , dándole un aire muy fresco y campestre al lugar, Características que me ecantan.

Justo ese día teníamos la mesa reservada en el salón de la chimenea, que es el que más me gusta en invierno, ya que además de ser muy cómodo y poco ruidoso, estarás calentito a la lumbre de un espectacular fuego de un tronco de encina.

Por casualidad, me enteré que el día anterior habían dado 650 servicios ese mediodía, ¡Que barbaridad! Y la verdad es que siempre está lleno, tanto que en los últimos  tiempos intentar comer allí un día de fin de semana es a base de mucha paciencia, ya que tener que esperar entre plato y plato 20 minutos me parece exagerado, por lo que en mi opinión, si puedes ir un día entre semana ¡hazlo! Lo disfrutarás mucho más.

Otro de sus grandes puntos a favor es que tienen horario ininterrumpido desde las 13:00 hasta las 00 horas, por lo que organizar una comida de empresa o un evento familiar en sus instalaciones ¡es éxito asegurado!

Bueno, sin más tiempo que perder, ¡pasamos al ñam ñam!

De primeros elegimos: rabas de calamar de anzuelo, verduritas y caravineros en fritura, salmón ahumado artesanal de “Pescaderías Coruñesas” y salpicón de marisco. Las verduritas con caravineros estaban para chuparse los dedos ya que además de estar muy crujientes, el toque sensacional que le daba un profundo sabor a caravineros hicieron las delicias de unos comensales que estábamos hambrientos. Luego llegaron las rabitas (sin huevo mucho mejor) que también nos gustaron mucho por lo bien fritas y blanditas que estaban, y su profundo sabor a mar. Luego el salmón fue un plato sencillo pero espectacularmente rico ya que venía servido en dados acompañados con una mostaza y una patata confitada que le daba una pincelada muy sutil y magnífica. Pero, ¡ojito ojito! al sensacional salpicón de marisco ¡buaf que locura! Nos quedamos anonadados con ese plato digno de las¡Cico Estrellas Michelín! Con unas deliciosas langostas bien picadas, unidos a los langostinos, las gambas y las formidables cigalas con su lechuguita triturada bien finita, con un toque característico que le daba la salsa americana ¡de película! Un plato bien sencillo, pero espectacularmente rico y genial.

De segundos nos decidimos por el besugo de la pinta,

un tataki de atún rojo a la parrilla, chipirones de anzuelo en su tinta, un arroz con caravineros, un cogote de merluza de anzuelo y un lenguado Evaristo.

El besugo con su toque de bilbaína estaba tan rico y fresco, que se deshacía en la boca, dejando un profundo sabor a mar. ¡Mummm!

Los chipis, además de muy sabrosos, estaban muy blanditos y tenían mucha tinta, lo que en su conjunto era un plato ¡sencillamente espectacular!

El arroz con caravineros me sorpendió muy gratamente porque era fantástico. Bajito y llanito, con muchos caravineros, lo que le daba al plato ¡un toque muy especial!

El lenguado Evaristo era soberbio: estaba muy jugoso, tanto que se deshacía en la boca, dejando un profundo sabor a mar, en el que se podía identificar perfectamente su procedencia del océano Atlántico por la testura de su carne. Merece la pena fijarse en la presentación de este lenguado Evaristo ya que viene acompañado con sus huevas de color rosáceo, dándole un matiz muy sutil a todo su conjunto. En definitiva ¡un diez!

¿Y el cogote de merluza? ¡Mejor imposible! Muy jugoso, perfectamente cocinado al horno, con una presentación sensacional, y sobre todo un sabor muy fino y delicado, con claras reminiscencias al mar Cantábrico.

Y por último, el fabuloso tataki de atún rojo, estaba tan rico con ese toque tan especial que le da la soja que me puse a llorar de puro placer. ¡Soberbio!

Por fin, llegamos a los postres y pese a habernos dado un gran festín, fueron pocos los que se resistieron a pedir unas de las especialidades de la casa que estaban diciendo: ¡Cómeme, cómeme!

Después de muchas dudas porque todo tenía una pinta de muerte, nos  decantamos por el arroz con leche, las clásicas filloas, el chocolate de los más golosos, una oblea caliente con manzana  y helado de vainilla, una tarta casera de limón y otra tarta templada de queso al estilo Zuberoa y al final el padre de mi amigo nos sorpendió a todos pidiendo de repostre unos quesos gallegos con membrillo y nueces. ¡Para reventar!

La tarta casera de limón era de las que me encantan, con una pequeña base de galleta María con un poco de bizcocho y el resto mousse de limón que estaba de rechupete. ¡Sí señor! Una de las más ricas que he probado en Madrid, por lo que como soy un fan de estas tartas, ya está incluida en mi lista de favoritas.

A su vez, la tarta de queso estaba riquísima, aunque esta tenía más bizcocho y nada de galleta, pero eso sí, una suave crema de queso por encima que le daba un toque muy sugerente. En conjunto, una tarta muy esponjosa y llena de sabor ¡de muerte! Por eso ya está dentro de mis tartas de queso favoritas de Madrid.

Las filloas eran absolutamente increíbles. Con una masa muy crujiente y un relleno de crema muy suave. ¡Riquísimas!

Pero todavía mejor estaba la oblea rellena de manzana con helado de vainilla. ¡Que cosa más rica! Una fina oblea rellena con una manzana reineta como si fuese una compota y todo ello acompañado de un delicioso helado de vainilla. ¡Para chuparse los dedos!

El chocolate para los más golosos consiste en un bizcocho cremoso bañado de chocolate caliente que, yo, que soy Paquito el Chocolatero, en persona ¡está de muerte! ¡Que cosa más rica! Cuando tienes totalmente partido el bizcocho para que el chocolate fundido se introduzca bien en la masa, coges la cuchara y te lo metes en la boca. ¡Regalo de dioses! ¡Que bomba de relojería!

Y ya, ¡por fin! llegamos a la tabla de quesos gallegos con membrillo y nueces. ¡Menuda tabla! Quesos típicos de la comarca gallega como son el Tetilla, el San Simón da Costa, el Arzúa Ulloa, el Cebreiro y el Sara y Lara, el único queso azul creado en Galicia, acompañado de unas maravillosas nueces, membrillo y frutas frescas como higos, albaricoques, fresas y melocotones hicieron las delicias de todos los presentes a la mesa. ¡Menudo final!

Y pese a estar el restaurante lleno, el servicio fue excelente y muy cercano.

Sinceramente, relación calidad precio excelente porque todas las veces que he ido al final hemos pagado alrededor de los 55€ por persona, por lo que dada su calidad no me parece nada exagerado.

Fieles lectores ¡ya sabeis! el Filandón ya está en restaurantesdeprimera, y si conocéis a alguien que no haya ido nunca en su vida, obligatoriamente ¡iene que ir! y si puede ser entre semana ¡mucho mejor!

Dirección: Carretera Fuencarral-El Pardo (M – 612) Km. 1,9 28049 Madrid

Tipo de cocina: gallega

Horario: de martes a sábados desde las 13:00 hasta las 00:00 y domingos de 13:00 a 17:00

Precio medio: 50 – 60€/persona