Quien le iba a decir a la calle Gabriel Lobo, hace unos años, cuando hacía de límite a la colonia de la Cruz del Rayo del barrio de Prosperidad, que se iba a convertir en la calle de los locales de moda. Floristerías como la de Sally Hambleton, galerías de arte como la de Pepe Pisa, y restaurantes, muchos restaurantes.

Fitzburger no es sólo un restaurante de hamburguesas. Es un sitio concebido con la idea de aportar al mercado y a sus clientes un concepto de alta calidad de producto ofrecido en un espacio que te hace sentirte como en casa, con una decoración cuidada y desmarcado de lo que se ve una y otra vez… Aquí se ofrece Real Food, que no es otra cosa sino una carta basada en productos especialmente seleccionados con un concepto que vuelve a los orígenes y tiene la vista puesta en la calidad de siempre y en los sabores tradicionales. Esos que nunca fallan, sin disfraces. La carne, de vaca rubia Gallega, es de la mejor calidad. Vacas que han crecido en libertad y que han comido pasto durante toda su vida son el único secreto de su genial hamburguesa. Y ese mismo criterio es el elegido para todo lo que se come en Fitzburger.

Y para los que tienen un régimen permanente,  no os perdáis su carta de ensaladas. Eso sí, id para ver y sobre todo para ser vistos. Avisados estáis.

El día que acudí a este restaurante, fui acompañado por mi hermana y cuñado y nada más entrar nos quedamos maravillados con la exquisita decoración de este local.

En cuanto vino una camarera con una sonrisa de oreja a oreja, le pedimos una botella de agua, una cerveza doble y una Coca Cola 0.

Después le estuvimos echando un vistazo a toda la carta y como íbamos con un hambre de locos, nos hubiéramos pedido todo lo que había en la sensacional carta, porque todo tenía una pinta bárbara.

Al final reinó la tranquilidad y pedimos tres hamburguesas, que es lo que realmente íbamos a probar y si nos quedábamos con hambre ya elegiríamos algún plato más después. Mi cuñado se decidió por la Fitzburger Doble Bacón Cheese (340 gramos de carne ecológica gallega, doble de pepinillos,  doble de bacón, doble de queso cheddar inglés y pan masa madre)mientras que mi hermana y yo nos decantamos por la Fitzburger Gormet (hamburguesa de 170 gramos, con queso havarti, cebolla caramelizada, crema de trufa, aguacate, canónigos  y pan masa madre).

Si tengo que ser sincero, el primer bocado ¡que es el clave! fue una inmensa explosión de sabores ¡magnífico! en el que la mezcla de la exquisita cebolla caramelizada con la crema de trufa y el queso havarti era fantástica. Pero el gran secreto ¡de las mejores hamburguesas de Madrid! era la imperial carne de ternera gallega recién picada y amasada y, como no podía ser de otra forma, el increíble pan de masa madre ¡como todo lo que hacen las madres! ¡Qué momento tan rico! El pan era muy finito, pero a su vez muy esponjoso y tenía un toque dulcecito que era fabuloso. ¡Me cautivó!

La de mi cuñado también estaba de cine. Ahora, eso sí, le costó comérsela un montón porque como el pan era tan blandito y la hamburguesa llevaba doble de todo, se le resbalaba como si estuviera pisando la piel de un plátano ¡Madre mía! ¡De fábula!

¡Y todo ello! ¡Con unas estupendas patatas fritas recién peladas, partidas y fritas que estaban ¡De matrícula de honor!

Claro está, que si a una maravillosa materia prima le unes el mimo y cariño de los alimentos hechos en casa con ingredientes 100 por 100 naturales, ¡sabe todo delicioso! Y es que en Fitzburger hasta el kétchup lo hacen ellos mismos.

Cuando terminamos estos formidables manjares, para hacer los honores a nuestra visita a Fitzburger, pedimos de postre una Cheesecake y una Fitz Chocolate Cake.

Siendo sincero he de decir que si las hamburguesas son grandiosas, las tartas estaban para chuparse los dedos de los piés. La de queso tenía un profundo sabor que me fascinó porque estaba hecha con varios tipos de queso que al unirlos era sorprendente y si a esto le unimos la genuina y formidable base de galleta y la confitura de frutos rojos, merecen el calificativo ¡de supercalifragilísticoespiralidosa! ¡De 10!

Ah ¡Y ojo! la de chocolate ¡me gustó todavía más! ¡Hay que ser chocolatero! Pero como un buen Paquito El Chocolatero, casi me pongo a bailar en cuanto la probé ¡The best! Con una base de galleta María ¡con lo que a mí me gustan!, un chocolate negro ¡mi perdición! y la suave testura de la mousse ¡mi locura! ¡Hicieron que perdiera el sentido de la orientación!

Otro punto muy a favor de Fitzburger es que sirven los sábados y domingos unos exquisitos Brunchs que hacen las delicias de todos sus vecinos. ¡Y no me extraña! nada más leer lo que llevaban pensé ¡Un día tengo que venir para tomarme uno de ellos! ¡Menudo pintón!.

Otro detalle con el que nos cautivaron es que en Fitzburger los perros, sean del tamaño que sean, ¡son bien recibidos! Y a Spot ¡esto le encanta!

Además, para aquellos que no podáis ir al restaurante ¡no os preocupéis! También podréis disfrutar de estas maravillosas hamburguesas en vuestras casas o en el trabajo gracias a su servicio a domicilio.

Para la próxima ¡ya tengo los deberes hechos! ¡La hamburguesa de ragout! ¿Quién se apunta?

 

  • Dirección: Calle de Gabriel Lobo, 20, 28002, Madrid, España
  • Teléfono: 910 51 78 75.
  • Web: https://www.fitzburger.es/
  • Email:
  • Aparcamiento: no
  • Terraza: no
  • Tarjetas: sí
  • Comida para llevar: sí
  • Horario: abierto todos los días, excepto los lunes desde las 13:00 hasta las 23:30
  • Tipo de cocina: hamburguesas/mediterránea
  • Precio medio: 15 – 25€ por persona.