La Atalaya de Maite es un restaurante de Santander en el que como ellos mismos definen, tienen una cocina con personalidad en la que la Buena cocina necesita amor y tiempo.

Con estos adjetivos se presentan en un sitio maravilloso justo detrás de la parroquia de San Roque donde antiguamente había una pequeña cabaña. Desde aquí se puede disfrutar de unas vistas espectaculares de la plaza de Italia y de las dos playas del Sardinero.

Yo fui en septiembre con mi familia a La Atalaya ya que llevaba mucho tiempo con muchas ganas de ir y si os soy sincero, ¡Me fascinó! Cumplió las expectativas y con creces. Y claro está, con la excelente maestra que tuvieron los actuales dueños de este fabuloso restaurante de Santander, ¡no es nada raro que augure muchos éxitos!.

Nada más entrar por la puerta nos recibió la dueña que era encantadora y mi madre y padre se quedaron parados pensando “Yo a esta señora la conozco de algo”. Acto seguido nos preguntó que si teníamos una mesa reservada a lo que dijimos que sí y nos condujo hasta ella con mucha educación.

En cuanto nos sentamos nos pusimos a mirar la decoración que era exquisita, de la que destacaba un cuadro que le llamó la atención a mi padre, razón por la que al aproximarse la mujer que nos había recibido con una sonrisa de oreja a oreja, le preguntó: ¿Y ese cuadro no era el que estaba en La Atalaya de Madrid? La dueña nos preguntó: ¿Sois de Madrid? ¿Verdad? Y a partir de aquí nos empezó a contar toda la historia: Ella era la nuera de la dueña del Maite Commodore de Madrid, uno de los sitios con mayor éxito y solera de la capital en lo que se refería a la organización de eventos y cáterins. Pues bien, esta pobre señora se murió en el año 1993, tras lo cual su nuera y su marido se hicieron cargo de La Atalaya que se mantuvo abierto, y por cierto con mucho éxito, hasta 2011.

Así pues, a finales de 2015, fue cuando esta pareja decidieron abrir otro restaurante en Santander para que se convirtiese en su versión de “la Atalaya”,  que si bien la de Madrid era una referencia cántabra en la capital, pese a su corta trayectoria, La Atalaya de Maite también lo es en Santander.

Cada temporada ellos mismos confeccionan su carta partiendo de los productos locales de temporada para ofrecer los platos más típicos de Cantabria. Así pues, dos entradas con las que me quedé en la mente para probarlas en mi próxima visita eran los bocartes rellenos de queso Picón de Bejes Tresviso y las croquetas rellenas de mejillones.

Además, después de una estupenda comida, podrás disfrutar de uno de sus formidables cocktails recién preparados en su magnífica terraza.

Y, después de esta merecida introducción, ¡ya toca contaros lo que comimos!

De primero elegimos un soberbio pastel de cabracho que tenía un profundísimo sabor  a mar ¡que era increíble!

y unas rabas de Santander ¡´que ricas! Eran gorditas, pero estaban tan bien fritas, que a la vez de muy crujientes, ¡estaban deliciosas!

De Segundo ¡y para no discutir! cada uno eligió lo que quiso. La decisión no fue fácil porque todo tenía una pinta bárbara, pero al final nos decidimos por un steak tartare mi cuñado, pese a que mi Hermana le regañó por pedirlo porque como está embarazada no puede comerlo y le encanta. Mi padre pidió un carpaccio de ternera con queso de Jaramilla, mi madre un bacalao a la vizcaína y mi Hermana y yo un bonito con tomate y pimientos.

El bonito ¡era absolutamente fantastico! Junto a lo jugoso que estaba por encontrarnos en temporada  de este pescado que va desde mayo hasta octubre o noviembre, la salsa de tomate que era casera y hecha en el momento, le daban un toque genial y si a todo esto le añadimos el gusto sutil de los pimientos, hicieron un plato ¡sencillamente maravilloso!

El bacalao no llegué a probarlo, pero como la salsa era la misma y el bacalao me encanta, me imagino que ¡estaría de rechupete!

El steak tenía un profundo sabor a mostaza y pimiento que era imperial y unido al resto de condimentos y la fabulosa calidad de la recién cortada carne de ternera, merecían el calificativo de ¡un plato incredible!

Y para acabar con los segundos, el carpaccio de ternera con queso de Jaramilla era spectacular, gracias a que resaltaba por encima de todo un tono muy delicado y gustoso al formidable queso de Jaramilla.

De postre pedimos un tiramisu, una tarta de queso que tenía un sabor muy especial ya que al profundo sabor a leche del país se le unía un toque ligeramente amargo del caramel que la acompañaba. El tiramisu era exquisite y con una testura muy suave y fina.

Toda esta impresionante comida con una excelente compañía y formidables vistas por 30 euros por persona ¡Espectacular!

Como a los dueños de La Atalaya de Maite les gustan los Buenos reconocimientos, y a mí me gusta dárselos, pues ahí va: ¡De Cien!

Y ¡ojo! ¡en Restaurantesde Primera ya está! y de aquí ¡no se irá!

 

Dirección: Avda. de los Infantes, 95 (39005) El Sardinero · Santander

Teléfono: 942 50 39 06 ó 676 95 90 60

Web: http://laatalayademayte.es/

Aparcamiento: aparcacoches.

Terraza: sí

Tarjetas: sí

Comida para llevar: sí

Horario: de Martes a Domingo al mediodía de 12:30 a 17:00 y por las noches de Martes a Sábado de 20:00 a 00:00

Tipo de cocina: cántabra

Precio medio: 20 – 35 euros por persona