El pasado sábado 24 de noviembre, fui para celebrar el cumpleaños de una tía junto a su Hermana, mi prima, Hermana y cuñado a la Bien Aparecida. Y sinceramente, llevaba mucho tiempo con muchas ganas de ir desde su inauguración en el 2015. Uno de esos restaurantes que en muy poco tiempo se han convertido en auténticas referencias del buen comer en Madrid. Uno de esos proyectos en los que todo funciona como un reloj suizo, elegante, fino, y donde todo, está cuidado al milímetro… ¡absolutamente todo!
La Bien Aparecida es el tercer restaurante de Paco Quirós y el Grupo Cañadío en Madrid (tras Cañadío y La Maruca), poco antes de su último  restaurante de la capital, La Primera.
La Bien Aparecida está situada en la “Milla de Oro”, concretamente  en la calle Jorge Juan, donde afianzó esta zona, junto con los restaurantes de Sandro Silva, entre otros, como uno de los puntos más calientes para los buenos gourmets.

El restaurante es muy agradable con una decoración en la que destacan los colores pastel y crema con recuerdos a Santander, como se puede apreciar en sus cuadros, con dos comedores distribuidos en dos alturas. En la parte superior  un comedor con capacidad para unas 25 mesas más otras repartidas a lo largo de un pasillo muy ancho con varios entrantes y otro comedor en la parte inferior.

Nosotros nos situamos en ese pasillo de la parte superior ya que era donde más espacio había alrededor para meter la silla de mi sobrino sin que molestase.

El servicio es muy amable y atento, dispuestos a dar un sabio consejo siempre que se lo pidan y, en todo momento tienen una sonrisa de oreja a oreja para hacer felices a sus comensales. ¡y vaya si lo están haciendo!

Sin más enredos ni tiempo que perder, os paso a contar lo que comimos ¡toma nota!

De primero pedimos para compartir la ensaladilla rusa a la Bien Aparecida que lógicamente cuando un plato recibe el nombre de su casa, ¡está de pecado! ¡Y así fue! Estaba deliciosa y muy fresquita, a continuación, llegó el pastel de mejillones en escabeche con mousse de vermout, ¡que explosion de sabores! Eso era ¡la séptima maravilla del mundo!. Con un profundísimo sabor a mar y ese toque tan fino y delicado que le daba el vermouth, ¡era un plato genial!. Después, ¡siguió el rock and roll! ¡Menudas croquetas! ¡Estaban ¡para ponerse de rodillas! Rellenas de jamón cocido con huevo, una delicia, que estaban para echarse a llorar, con una bechamel  que como no te dieras prisa se deshacía en tus manos y no en tu boca con un profundísimo sabor, ¡Puro placer! y para cerrar con las entradas, unas rabas, que quizá fuese el plato que más nos decepcionó porque estaban templaditas y falta de sabor.

De segundos, mi tía, la homenajeada, pidió la merluza en salsa verde con almejas y yemas de espárragos, que dijo que estaba fresquísima y muy jugosa con un profundo sabor a mar, mi cuñado que se decidió por el steak tartare que dijo que estaba muy rico, aunque le faltaba un poco de picante, porque él lo había pedido así, pero hizo especial incapié en el helado de mostaza, que no nos dejó ni probarlo, ¡como estaría!

Mi prima pidió el cogote de merluza al horno con ajo y jugo de novilla, del que destacó su formidable sabor a mar, lo que unido al toque original que le daba el ajo y el jugo de novilla  ¡eran maravillosos!

Mi otra tía que se decantó por el solomillo de ternera nacional con foie asado y verduras, ya que cada vez comía menos carne, comentó que estaba muy rico, pero la pena fue que el sabor a foie camuflaba totalmente ese delicioso sabor que tiene un buen solomillo, por lo que al final reconoció que se había equivocado.

Y, para el final dejo el mejor plato sin lugar a dudas que fue el que pedimos mi hermana y yo, la cola de merluza a la meumiére. Era un plato tan exquisito y delicioso que en cuanto lo probamos, nos quedamos callados admirando un plato digno de “Cinco Tenedores”. Una merluza fresquísima, con la suavidad que le otorga la mantequilla y una salsa con un toque de marisco acompañada de unas patatas panaderas  finas finas y muy jugosas que hacía de todo este conjunto ¡un plato digno de diez! ¡Sí señor!

Luego tuvimos un rato para admirar la maravillosa y sugerente carta de postres, mientras nuestros estomaguitos todavía estaban deleitándose con tales exquisitas materias primas. ¡puff, que barbaridad!

De postres después de muchas dudas, pedimos para compartir la tarta de queso, la tarta fea y el chocolate con eucalipto y cítricos.

La tarta de queso, como Dios manda, muy cremosa y llena de sabor, lo que le hace ¡merecedora de estar dentro del top 10 de las mejores de Madrid!

Y la tarta fea, de la que nadie consiguió averiguar porqué ese calificativo, era ¡para subirla en un pedestal! Un hojaldre muy fino y crujiente de Torrelavega, relleno de crema inglesa y avellanas . ¡Sí señor!

¡Pero ojito al chocolate! Una especie de tarta mousse de chocolate acompañada con lágrimas de eucalipto y cítricos , hicieron de este plato ¡el mejor final de una celebración familiar!

Y si ya tenían bien merecido ¡ese diez!, con el ultimo detalle ya se me echaron los ojos a llorar ¡las trufas de final como invitación de la casa! ¡Fetiche!

Estimados lectores, ¡ya sabeis! Si teneis un compromiso y no quereis fallar, ¡a La Bien Aparecida teneis que venir!

Calle Jorge Juan, 8, 28001, Madrid, España

Teléfono: 911593939

Web: www.restaurantelabienaparecida.com/

Aparcamiento: Calle Velázquez y Plaza de Colón

Terraza: no

Tarjetas: sí

Horario: Abierto de lunes a domingo de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00

Tipo de cocina: cántabra

Precio medio: 45-55€/ persona.