El pasado 9 de noviembre, aprovechando que mi hermana tenía que ir al hospital de Guadarrama, nos fuimos a pasar el día en la sierra de Madrid. Era la disculpa perfecta para conocer un restaurante que mi gran amiga Cristina Zuazo me había recomendado muchas veces.

Este magnífico restaurante, “la Fábrica de Hielo” está ubicado en la localidad de Los Molinos y cuenta con una arraigada tradición en toda la sierra del Guadarrama.

En sus inicios  fue una fábrica de elaboración y conservación de hielo, en donde aún hoy se pueden observar en su decoración toda la maquinaria empleada para la fabricación.

Nada más entrar al restaurante se aprecian tres ambientes completamente distintos. Tres zonas desde donde disfrutar un entorno lleno de historia. Primero un lugar en altura para poder ver las vigas de madera que dan al restaurante ese ambiente rústico, rural y de sierra. Segundo, la zona de máquinas originales con las que enfriaban el lugar para hacer hielo y en tercer lugar, un salón independiente que era el almacén del hielo .

Otra gran ventaja de este restaurante, es contar con una maravillosa terraza de verano para el buen tiempo, en la que se puede comer o cenar en perfecta armonía y tranquilidad, e incluso, celebrar comuniones y bodas.

¡Y ojo al dato! Los padres podrán disfrutar de una excelente comida mientras los niños están entretenidos en el mini zoo independiente

Y, después de este aperitivo para abrir boca, ¡pasamos al ñam ñam!

Nada más sentarnos, vinieron a preguntarnos con una sonrisa de oreja a oreja que si queríamos beber algo para darles tiempo a mi hermana, cuñado y sobrino a llegar. En cuanto se sentaron, nos trajeron una crema de calabaza como invitación de la casa que estaba bonísima ¡Así se gana a un buen cliente!

A continuación nos trajeron la carta que tenía todo una pinta muy buena. De hecho, nos costó decidir las entradas a compartir, por lo que pedimos consejo al camarero, el cual nos comentó que el volcán de setas era una de las grandes especialidades de La Fábrica de Hielo y como estábamos en época de boletus, el plato prometía mucho éxito. Además de esto, pedimos una morcilla y unos choricitos a la sidra. De segundos, un entrecot de carne de la sierra, que también era una recomendación del restaurante, una butifarra, un bombón de merluza, que encabezaba la lista de platos recomendados del chef y unos judiones.

Habiendo tomado sabias y buenas decisiones, estuvimos admirando la fabulosa decoración del restaurante, y tras preguntar al camarero que si el edificio había sido una fábrica de hielo, el mismo nos enseñó el formidable museo con las herramientas.

Al volver, estuvimos un rato pendientes de Nachete, cuando sin darnos cuenta, ya llegaban los entrantes.

En primer lugar los choricitos a la sidra que eran un espectáculo de lo ricos que estaban. ¡Manma mía! ¡Que explosión! Perfectamente fritos con un ligero toque tostadito en la superficie, por lo que nada más incarle el diente se notaba a la perfección lo crujientes que estaban por fuera. En definitiva ¡De película!. Luego llegó la morcilla, otra delikatesen de la casa llena de sabor ¡Grandiosa!

Y después de esperar un poquito, llegó ¡la novena maravilla del mundo! ¡El volcán de boletus con huevo! ¡Plato digno de foto! Con todos los boletus superpuestos para formar un volcán de la altura de un plato hondo, salía de su interior el huevo poché que le daba a todo el conjunto ¡una sensación de diez! ¡Mumm! ¡Que lujazo!

Más tarde, después de una pequeña espera entre plato y plato, llegaron raudos y veloces los segundos. Si te soy sincero, según los iban colocando en la mesa, las calificaciones iban subiendo.

El bombón de merluza con gambas y almejas era fabuloso. La merluza muy fresca, con el toque tan especial que le otorgaban las gambas y las almejas con salsa marinera estaban ¡para ponerse a bailar un rock and roll! ¡Fabuloso!

El entrecot tenía una pinta soberbia hasta el punto que en cuanto metías la punta del cuchillo se cortaba sin ninguna dificultad y tenía un punto formidable ¡Como buena carne de la sierra manda! ¡de matrícula  de honor! ¿Y la butifarra? En mi vida había tomado una butifarra ¡tan extraordinariamente sensacional! Llena de matices gracias por una parte al toque tan especial de la pimienta, junto al estar hecha a fuego lento en horno de leña, quedándose crujiente por fuera, y más bien crudita por dentro, hacían en su conjunto,un plato sorprendente¡Sí señor! ¡Que locura!

En cambio, los judiones estaban un poco insípidos, daba la sensación de estar lavados y poco más, por lo que fue una pena, pero  nos decepcionaron.

Sin embargo, los postres eran ¡dignos de subirlos a un pedestal! La tarta de tiramisú era genial, con un bizcocho muy esponjoso empapado en una generosa proporción de café, acompañado de un abundante mascarpone, que le concedía una testura muy cremosa y bien ligada, a la que se le añadía por encima un poco de chocolate negro acompañado de unos fideos de chocolate blanco, que al introducir la primera cucharada en la boca  era ¡puro lujo y placer! Pero, si con este postre había quedado el listón bastante alto, la tarta de queso lo elevó a los cielos de Madrid. ¡Bravo bravísimo! ¡Era una bomba de relojería. ¡De las que a mí me gustan! Cremosa cremosa, con una base muy fina de bizcocho y una mezcla de varios quesos entre los que destacaban el mascarpone, un poco de Cabezuela, el toque característico del queso de cabra Montes del Tiétar, otra pizca de manchego y un final de Idiazábal, ¡menudo final! ¡Para echarse a llorar!

Y todo este festín por 35€ por persona. ¡Seguro que pronto volveré!

Estimados lectores, ¡ya sabeis! Si quereis disfrutar de un restaurante muy original, cargado de historia en el que

pasar buenos ratos en familia con una comida espectacular, ¡a la Fábrica de Hielo teneis que venir!

Dirección: Calle Miguel Menendez Boneta, 21, 28460 Los Molinos, España

Teléfono: 918550370

Web: http://www.restaurantelafabricadehielo.net

Aparcamiento: sí

Terraza: sí

Tarjetas: sí

Comida para llevar: no

Horario: abierto de lunes a jueves de 13:30 a 17:00. Viernes y sábados 13:00 a 17:00 y de 20:00 a 23:30. Domingos de 13:00 a 17:00de Tipo de cocina: De mercado

Precio medio: 30-40€/persona