Me encanta la Máchina de Puerto Chico. ¿Por qué?  Porque el trato al cliente es estupendo, la calidad de la comida es genial y el ambiente es formidable. Todos los camareros son muy amables, educados y atentos. Y si bien es un sitio bastante pequeño, la terraza es magnífica. Esto explica el porqué  ¡Es mi preferido en Majadahonda!
Sin embargo, hay otro motivo que para mí es muy importante, sirven comida cántabra muy variada pero exquisita. Y es que yo soy un fiel amante de la comida del norte y sobre todo de la cántabra y vasca.

La comida me recuerda mucho a la de algunos restaurantes de Santander  como el Cañadío o al Marucho que son dos de mis grandes favoritos. Los pinchos son geniales, pero las raciones ¡maravillosas! y los postres ¡magníficos!
Pero, lo mejor de todo es la maravillosa materia prima de todos sus platos, lo que unido a su gran saber hacer, consiguen unas presentaciones de primera categoría.
Pues bien, el otro día estuve aquí con una gran amiga para conocer La Máchina de Puerto Chico y pedimos para compartir unos taquitos de rape de una calidad y sabor insuperable, unas rabas con al y oli de lima que estaban muy blanditas y fantásticas, unos matrimonios (anchoa y Boquerón) sobre unas tiras finitas con tomate rallado que estaban ¡espectacularmente ricas! y unas alcachofas con cecina, foie y mango que para mi gusto fueron lo peor, ¡y no porque estuvieran malas! sino ¡porque los otros platos eran grandiosos!. Como postre pedimos una tarta de queso que tenía una testura y sabor que eran ¡increiblemente maravilloso!
Menos mal que la camarera que nos atendió nos avisó que las raciones eran muy abundantes, porque si no, no hubiéramos llegado al final del día sin habernos pegado una buena cabezada.

Otra gran ventaja de La Machina de Puerto Chico es que nos pilla al lado de las oficinas de trabajo, razón por la que ¡repetiré seguro más veces!

Todo esto con dos bebidas por unos 30 euros por persona. ¡Relación calidad precio insuperable!
Me apunto para la próxima algunos postres que vio mi compañera en la mesa de al lado que tenían una pinta espectacular.¡Os lo recomiendo con creces!