A principios de febrero estuve celebrando mi cumpleaños con tías, prima, hermana y cuñado en este restaurante vasco donde los haya. Cocina vasca con mayúsculas sin trampa ni cartón, donde el producto es productazo, sin ningún miramiento y donde los pescados del Cantábrico y los mariscos son los protagonistas de la cocina, pero sin olvidarnos de las fabulosas carnes e ibéricos.

Órdago es un referente de la cocina vasca en la capital que respira tradición por los cuatro costados. Lo abrieron en 1980 Xabier Rodríguez y Elena Amesti, un matrimonio que deseaba ante todo dar de comer como en casa. Y lo lograron con creces. Por eso dicen que es una Jantokia (lugar de comidas, en vasco). Hoy, lo llevan sus hijos Íñigo y Andoni, que han sabido cómo mantener ese espíritu original.
El sitio me encanta porque además de ser muy acogedor gracias a ser chiquitito y cómodo, me recuerda muchísimo a los caseríos del País Vasco, lo que hace sentirte como en tu propia casa. Otro aspecto que destaco, y que yo agradezco un montón  de este restaurante es la buena insonorización que tiene, lo que permite disfrutar de una fabulosa cocina vasca en perfecta armonía y tranquilidad en conversación con tu familia y amigos. Y si a todo esto le unes que todo el servicio, desde los propios Íñigo y Andoni pasando por todos sus camareros es cálido y muy amable y atento, hacen de Órdago ¡el Número 1 en restaurantes vascos de la capital!

Y después de esta merecidísima introducción, ¡vamos al grano!

El primer detalle más sobresaliente es su extensa carta, llena de las grandes delicias del País Vasco, donde según vas avanzando la boca se te va haciendo agua. Y si le añades que todos los días tienen alguna sugerencia del chef, a la hora de elegir, la situación se te hace un poco peliaguda.

Aquel día, al final nos decidimos por un pastel de marisco, unas anchoas al horno, unas croquetas de jamón, chistorra y morcilla de la casa.

Si las croquetas estaban ricas, ya no te quiero ni contar como estaba la chistorra, crujiente por fuera y sabrosísima por dentro ¡Que delicia! Las croquetas estaban pistonudas: muy cremosas gracias a la suave bechamel y con un profundo sabor a jamón que le otorgaban los pequeños pero perceptibles taquitos de jamón, lo que me encanta porque así me dan una sensación mucho más intensa. Y con un rebozado crujiente crujiente.

¡Pero ojito con las anchoas al horno y el pastel de marisco! ¡Que fantasía de sabores! Dos platos vascos que aquí los bordan. Las anchoas tenían un sabor a mar ¡de locura! y una testura y toque especial que le da el horno de encina a todos los platos ¡maravilloso! Y luego el pastel de marisco estaba espectacular. Con una suave testura y profundo sabor a marisco ¡magnífico! Me atrevería a decir que era una mezcla de bogavante, nécora y centollo a la vez ¡Soberbio! Y por último, la morcilla que venía con una presentación muy original porque venía como si fuera un pastel. Nada de frita. Razón por la que estaba mucho más rica que la tradicional.

De segundos, elegimos dos txangurros a la donostiarra, un bacalao Órdago, una merluza al horno, una carrillera y unas tradicionales alubias de Tolosa que en Órdago las hacen de maravilla. Y, de hecho, mi tía dijo que eran las más ricas que había probado en su vida. La carrillera era sensacional porque además de lo jugosa que estaba la carne, el guiso con verduritas era sensacional. Los dos txangurros, estaban ¡de fábula! Con la carne muy bien trabajada y un sabor espectacular. Y por último, tanto la merluza al horno como el bacalao Órdago, dos clásicos de este gran restaurante, estaban de pecado. ¡Que ricos! Sencillamente ¡de diez!

Y, claro está, para finalizar una excelente comida de cumpleaños, no nos podíamos ir sin haber probado la magnífica repostería de Órdago, ¡y vaya si lo hicimos! Pedimos para compartir cuatro postres clásicos de la comida vasca y que las manos expertas de sus dueños los hacen de primera, a saber, la tarta de trufa, el hojaldre relleno de espinacas, el goxua  y la leche frita . ¡A cada cual más rico! ¡Que locura!

No sabría deciros cual me gustó más porque sinceramente, ¡todos son un verdadero espectáculo para los 5 sentidos!

Seguro que no me vais a creer si os cuento que por todo este maravilloso festín sólo pagamos 50€ por persona.

Espero que esta detallada descripción haga los honores al mejor restaurante vasco de Madrid, teniendo en cuenta que su relación calidad precio es espectacular.

Dirección: Sáncho Dávila, 15, 28028, Madrid, España

Teléfono: 913567185

Email: info@restauranteordago.com

Horario: Comida: de las 13:00 a las 16:00 (de lunes a sábado) y cena: de las 21:00 a las 23:00 (de lunes a viernes)

Periodos de cierre: Sábado noche, domingos y Semana Santa

Tipo de cocina: vasca

Precio medio: 40 – 50€/persona