El sábado 30 de noviembre estuve celebrando el cumpleaños de mi padre en Quinqué. El nuevo proyecto de Carlos Grifo y Miguel García (dos ex Casa Marcial, StreetXO, la Bien Aparecida y BiBo Madrid) que abrieron a principios de este año en la calle Apolonio Morales 3, donde estuvo durante muchos años el primer Fosters Hollywood de Madrid. El local es pequeño en el que prima una decoración en la que se nota el toque personal que le han imprimido los dueños. Las mesas están presididas por lámparas de aceite haciendo honor al nombre del restaurante Además, ese día tenían una música muy armoniosa de piano, que permitía tener una conversación           sin ninguna interrupción.

Esta casa de comidas se presenta en un local dividido en tres zonas: La primera con algunas pocas mesas y una pequeña barra, la segunda una sala principal con mucha luz natural, y por último la terraza que hace las delicias de los comensales cuando hace buen tiempo.

En cuanto a su carta, destacan una buena lista de entrantes (prácticamente todos se pueden pedir en media ración, cosa que se agradece), y después carnes, pescados, y por último, postres. En principio, verás cómo la propuesta gastronómica del restaurante Quinqué está tintada por la tradición, aunque ambos chefs imprimen interesantes guiños, y por la temporada. De hecho, la carta la van cambiando prácticamente cada mes, a excepción de varios platos que son fijos.

Al inaugurar no pensaban ofrecer tarta de queso, porque está en las cartas de la mayoría de restaurantes de Madrid, pero decidieron ponerla fuera de carta unos días. Fue tal el éxito que es uno de los principales reclamos entre sus clientes.

Es digno de destacar el excepcional trato al cliente que ofrecen, con detalles con los que se ganan a sus clientes ¡entre los que me encuentro! con un camarero que nos trajo unas sensacionales aceitunas de tamaño XXL,  pendiente de nosotros por si necesitábamos más pan ¡que estaba de vicio! A elegir entre pan blanco, integral o con pasas. Mi consejo, ¡Pide de los tres!

Y después de esta merecida introducción, ¡pasamos al ñam ñam!.

De primero para compartir y no discutir, pedimos unas croquetas de jamón, una tortilla de merluza, unas anchoas de Santoña reserva con 12 meses de salazón, unos boletus y una tapa de patatas revolconas que se le antojaron al cumpleañero.

Las croquetas ¡estaban de muerte! ¡Pero cuidadito! Si no te das prisa, ¡Se deshacen en tus manos! Nada más meterlas en la boca y darles el primer mordisco, ¡mis sentidos comenzaron a bailar! ¡Que delicia! La bechamel se fundía con el tacto de la lengua dejando un maravilloso regusto a jamón ¡y del bueno! con ese toque tan sensacional de la buena bechamel. En definitiva, ¡de diez! Y como no podía ser de otra manera, ¡Incorporadas al post de las mejores croquetas de Madrid están!

A continuación, nos trajeron las soberbias anchoas de Santoña. Venían acompañadas con unas tostaditas de pan cristal y tomate rallado para que cada uno se las montase a su gusto, por lo que con los jugos gástricos a flor de piel, el primer bocado ¡fue lujo y placer! ¡Madre mía! ¡Que maravilla! ¡Sabor a mar a raudales! De hecho, tras este fabuloso comienzo, ¡se hizo el silencio!

Más tarde, llegaron los boletus. Un plato muy especial ya que venían acompañados de ese toque inconfundible que le da el aceite de oliva virgen, lo que unido al sabor tan delicado de los boletus, hicieron de este plato ¡las delicias de todos los comensales!

¿Y las patatas revolconas? ¡Séptima maravilla del mundo! Fabulosa la mezcla hecha con la patata, el pimentón, los choricitos y los impresionantes torreznos.

¡Pero cuidado! ¡Que todavía falta lo mejor! Por un lado una formidable tortilla rellena de merluza donde la unión de ambos productos de extraordinaria calidad, daban lugar a un plato ¡para los mejores gourmets! ¡Sabor a mansalva! ¡Por doquier! ¡A discreción! Y por otra, una tapa de patatas revolconas ¡dignas de subir a lo más alto del pedestal! ¡Que sensación más formidable! La unión de una buena patata machacada con pimentón picante, chorizo y unos soberbios torreznos, le daban al plato ¡un toque top!

En cuanto que terminamos con estas fabulosas delicatesen, pregunté: ¿Con cuál de estos platos os quedais? La respuesta fue unánime: ¡Con todos!

Y si creíamos que las sorpresas y alabanzas habían terminado ahí, ¡que equivocaditos estábamos!

Las verdinas con berberechos doy fe que ¡ eran las mejores que he probado en mi vida! ¡y la fabada también! Dos platos de enorme calidad ¡y con un sabor sensacional!

Luego el corujo a la brasa que compartimos mi hermana y yo nos dejó obnubilados. ¡Que pescado tan rico! Con origen en las costas gallegas, y siendo de la familia del rodaballo, su carne tenía una testura muy delicada, pero con un sabor mucho más intenso y jugoso, lo que unido a la gran experiencia de Carlos Grifo en las brasas, ¡le añadía al plato un regusto inigualable!

¿Y el solomillo de ternera con salsa de setas y puré de patata? ¡De película! Que toque tan sutil y extraordinario le daba la salsa de setas al puré de patata y la carne, lo que junto a la enorme calidad de la ternera, ¡le otorgaban al plato ese matiz tan sensacional!

Como ves, todos los platos son absolutamente reconocibles, cocina que puede parecer de antaño pero que no lo es salvo porque mantiene toda su esencia y sobre todo el sabor, pero trabajada con técnicas actuales. Eso sí, aquí no esperes esferificaciones ni cocina molecular ni nada parecido, de lo que se trata simplemente es de comer bien, con platos sencillos y a precio ajustado.

Y como un buen postre nos hace felices, fuimos de cabeza a por esa maravillosa carta de postres. De nuevo vuelta a delicias que llevan décadas entre nosotros y que en Quinqué se elaboran de forma que sean igual de ricos pero más sutiles y ligeros. Sus estrellas son la tarta de queso, que compite con las mejores de Madrid, y el arroz con leche. Y como no sabíamos cual de los dos nos iba a gustar más, pedimos ambos.

Pues bien, ¡la crítica no se equivocaba! ¡Más bien se quedaba corta! La tarta de queso era bestial. De esas que según las vas partiendo se desparraman y cuando metes la primera cucharada en la boca ¡los sentidos se ponen a bailar! ¡No me extraña que esté entre las mejores de la capital!

¡Y ojito al arroz con leche. ¡De pecado! Como los buenos asturianos. Estaba tan bien hecho que parecía crema, en el que la leche estaba tan bien mezclada con el arroz y la rayadura de limón, acompañado de ese toque tan delicado que le aporta la canela a un buen arroz con leche, lo que junto a lo bien presentado que estaba, dentro de un cuenco que parecía una cueva en la que en su interior encontrabas este delicioso manjar, le pusieron la guinda ¡a un gran final!

Dirección: C/ Apolonio Morales, 3
Teléfono: 910 73 28 92
Web: www.restaurantequinque.es
IG: @quinquerestaurante
Tipo de cocina: Tradicional

Horario: Abierto de lunes a domingo de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00, excepto lunes y domingo que sólo abren a mediodía.

Precio medio: 30-40€

A %d blogueros les gusta esto: