El pasado 13 de diciembre estuve en Lazzaroni, restaurante italiano de Majadahonda que me atrajo por las numerosas críticas positivas que tenía. ¡Ya entiendo porqué! ¡Comida deliciosa con un trato al cliente espectacular y una relación calidad precio imbatible!.

Y sin más rodeos, ¡pasamos a lo importante!

En cuanto atraviesas las amplias cristaleras de la fachada, entras en un local con techos altísimos dividido en dos ambientes diferenciados: la Salumería situada a la entrada, donde los visitantes pueden elegir productos gourmet de origen Napolitano “per mangiare qui”(para disfrutar en el mismo local), o “per portare a casa” (para llevar a casa) y la sala princippal, un fantástico chester situado a mano derecha, que nos invita a recorrer con la mirada un espacio que llama a disfrutar de la compañía y la auténtica cocina Napolitana, tratada con emoción y cariño.

Y, como no podía ser de otra manera, la faceta cudinaria está a la altura de las circunstancias, con una amplia variedad que engloba entrantes, ensaladas, carpaccios y tartares, además de carnes, pescados, arroces y, cómo no, pastas y pizzas. ¡Señores y señoras! ¡Esto es un restaurant italiano! ¡Pero nada de lo clásico! Elaboraciones innovadoras con el toque atrevido de las calles de Nápoles, mezclas que sólo maestros de la cocina italiana podían imaginar.

Productos de alta calidad, de aquí y sobre todo de allí, se mezclan para que sintamos que hay verdaderamente un pedacito de Nápoles en Madrid, se llama Lazzaroni y tiene las puertas y el corazón abierto ¡para enamorar!.

Nada más sentarnos, el bueno de Abel nos preguntó que si queríamos algo de beber, tras lo cual raudo y veloz se fue a por las cartas, una Coca Cola 0 y dos cervezas. ¡De esas de maratón! ¡Madre mía! ¡Que cansancio! Menos mal que el menda se fue con los deberes hechos y ya había elegido entre tres o cuatro platos que le habían llamado ¡soberanamente La atención!: los tagliolini con tinta de calamar con boloñesa de gambas, la pizza Gomorra (mozzarella, champiñones, salami picante, cebolla y albahaca),colona pompeana con ragout de Napoletano, es decir: típica pasta italiana de Pompella con ragout de ternera, Lasagna all’Emiliana, para que me entiendas,  lasaña con salsa boloñesa, bechamel, mozzarella y parmesano o tagliatelle ai frutti di mare, con salsa de Marisco, Almejas, Mejillones, Gambas, Pulpitos y Tomatitos o los ravioli caprese, rellenos de calabaza a la crema de parmesano, con granitos de pistacho. Para empezar, Mi tía María Jesús optó por la típica pasta italiana de Pompella con ragout de ternera, mientras que mi tía Carmenchu eligió la pasta fresca con ragout de jabalí y al final yo, como tenía hambre, me tiré de cabeza ¡a por la Gomorra!.

Cuando se fue el camarero con la comanda, nos quedamos admirando la fabulosa decoración proyectada por el estudio Madrid in Love, basada en lámparas globo que colgaban de unos techos altísimos, otra zona separada por papiros típicos de Japón, y todo ello animado por música de los 60 y 70 ¡de la que soy fan incondicional! como Michael Jackson, los Beatles, BGs, Madonna, Witney Houston, etc.

A continuación, ¡nos sorprendieron muy gratamente! con dos aperitivos invitación de la casa: unos fabulosos quesos típicos italianos ¡puro placer! Y  otro con unas lonchas de mortadela de Bolonia con unos buenos picos y pan de pizza recién horneado que ¡estaba buenísimo!.

Cuando dimos cuenta de las delicatessen, llegaron los primeros platos: alcachofas confitadas con tomate seco acompañadas con jamón ¡del rico rico! ¡Manjar de Dioses! ¡Eso si que es un buen comienzo! Pero, ¡ojo a la parmigiana del contadino! Un delicioso milhojas de berenjenas, tomate, mozzarella, albahaca y parmesano gratinado que se entremezclaba con la berenjena, ¡dándole un toque ideal a todo el conjunto! Señores ¡de diez!

Más tarde, nos trajeron los segundos, pero se equivocaron con el de mi tía Carmenchu, por lo que el camarero se llevó el plato y ¡no pasó nada! En cuanto que entró por las puertas de la cocina, salió el chef para pedirnos mil disculpas y decirnos que estábamos invitadoss a los postres. ¡Eso sí que es saber cuidar a un cliente! Y, aprovechando la ocasión, le pregunté que cuál era el secreto para que los panes ¡estuvieran de muerte!. Se acercó a mi lado y me dijo: ¡Acompáñame! ¡Tienes buen paladar! Después de eso, ¡a ver quien se atrevía a hacer otra cosa!Y le seguí como un buen corderito sin tener ni idea de adonde me llevaba. Pues bien, nada más entrar en la cocina, lo primero que hizo fue aproximarse al horno y decirme:

“El único secreto es este: nuestro horno de leña»
«Esta magnífica pieza, ha sido fabricada in situ por los artesanos de cuarta generación de la familia Medaglia, con más de 250 años de historia en la elaboración y construcción de Hornos. Gracias a él, nuestros comensales pueden disfrutar plenamente de la cocina de Nápoles”.

A partir de ahí, ya supe que mi pizza, ¡iba a ser formidable! ¡Y así fue!

Los platos de mis tías ¡también eran soberbios! Se notaba que la pasta era casera y hecha esa misma mañana porque se deshacía en la boca de lo blandita que estaba, lo que junto a los fantásticos rellenos y salsas, pusieron el listón muy alto ¡al resto de restaurantes italianos de Majadahonda!

¡Pero ay Dios mío! ¡Nos faltaba lo mejor!: el cremoso y magnífico tiramisú y la extraordinaria tarta de naranja. No sé cual de los dos estaba más rico, pero el profundo sabor que tenían ambos platos y lo esponjosos y ¡extremadamente deliciosos que estaban! ¡Le pusieron la guinda final ¡a una comida genial!

Compañero de partidas, ¡ya sabes!, déjate de Ginos o Telepizza, vénte a Majadahonda y ¡DISFRUTA Con la fabulosa comida en el mítico Lazzaroni!
Dirección: Calle Veneros 8, CC Monte del Pilar, 28221 Majadahonda, Madrid
Teléfono: +34 912 68 07

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