Una relajante y elegante atmósfera, hacen de Urrechu Velázquez el lugar ideal para vivir la mejor de las experiencias sensoriales sin abandonar el centro de Madrid. Disfruta, sonríe, come, ama, bebe, sueña, siente, saborea, relájate, imagina. La perfecta armonía entre placer visual y placer gastronómico, en consonancia con un entorno inigualable donde vanguardia y tradición se unen, harán despertar todos tus sentidos. Gracias a su enclave único en el centro de Madrid, Urrechu Velázquez, se configura como un lugar con atmósfera propia, donde el disfrute por medio de los sentidos, cobra toda su magnitud.

Su cocina, la de Urrechu. Ingredientes frescos, de temporada, conjugados con respeto y la excelencia propia de la cocina de Íñigo Urrechu hacen de la carta, sin lugar a dudas, toda una experiencia culinaria.

Concretamente, Urrechu Velázquez es el Nuevo restaurante que abrió sus puertas en 2017 en el mismo local que antiguamente estaba el Nodo, justo encima del que era mi restaurante favorito hasta su cierre en 2011, La Nicolasa.
Y después de haber ido dos veces, puedo asegurar que ¡es mi favorito!
Tiene todas las razones para ello: fabulosa decoración, excelente servicio, maravillosa calidad de su materia prima y un trato y atención que es de diez.
Como he comentado, yo he estado dos veces y este próximo sábado será la tercera y cada vez que he estado, he salido más feliz.
La primera fue para celebrar el cumpleaños de una tía mía y he de decir que todos salimos encantados.
Nos quedamos envelesados nada más entrar porque además de una decoración soberbia en la que lo más destacado es la distribución de las mesas en distintas alturas y la parte superior de las paredes en las que hay una especie de cenefa de color rosa y morado, la comodidad de sus alfombras es formidable.
Otro aspecto que destaca de este restaurante es el fabuloso trato de todo el servicio, siendo sobresaliente la gran cantidad de camareros que hay (uno por cada 2 mesas como poco) ¡Así que ¡imagínate que estupenda atención!
Otra característica que me llamó mucho la atención en sentido positivo fue la extrema comodidad de sus sillones. ¡Todo un placer que hace sentirte como en casa!
Y sin más introducciones ni rodeos, ¡paso a contaros mi estupenda experiencia gastronómica.
La primera vez nos trajeron de invitación de la casa una crema de espárragos que estaba soberbia. ¡Que delicia! Tenía un profundo sabor a espárragos lo que unido a su suave testura y excelente presentación, hicieron las delicias de todos los comensales presentes a la mesa. Así se comienza ¡Ganándose al cliente!
A continuación, compartimos una selección de croquetas Urrechu (de jamón, txistorra y bacalao), unas verduritas a la plancha con aceite virgen extra y unos rollitos de cigalas con soja y verduritas.
Estaba todo para ponerse de rodillas ¡Sí señor! Los rollitos eran muy crujientes y con un profundo sabor a mar que le daba un toque ideal. ¡Las más ricas del mundo mundial!

¿Y las croquetas? Puff, que difícil contarlo. Estaban tan ricas que han entrado en mi top 3 de las mejores croquetas de Madrid. Si las de bacalao son sobresalientes, no te quiero ni contar el toque tan sensacional que tenían las de txixtorra y jamón. La verdad es que la bechamel era fina fina y muy delicada. Siendo sinceros, parecía una crema con algunos tropezones. ¡Un lujo! Y las verduritas, ¡estaban de pecado!
De Segundo se eligió: dos txangurros a la vasca (plato marinero donde los haya), dos peces mantequilla con salsa de soja y verduritas y un bacalao al ajo arriero con salsa al pil pil.
Todo era absolutamente spectacular: el bacalao tenía un sabor a mar incredible, pero la salsa al pil pil y el toque del ajo ariero era superior. Los peces mantequilla, que eran la recomendación del día estaban tan fantásticos que en el interior de la boca eran un volcán en plena erupción: de testura suave, con un toque de soja  y verduritas ¡Impresionantemente rico!. ¡Pero ojito al rape con txangurro a la donostiarra y a los txangurritos a la donostiarra! Si el rape estaba cocinado en su punto ideal y tenía un sabor a txangurro genial, los dos txangurritos con su buen caparazón, su carne bien trabajada y hecho a fuego lento en el horno, le otorgaban un gusto, testura y olor simplemente ¡sensacional! Como dice Arguiñano: ¡Rico rico!

¡Pero cuidado que las sorpresas no se acabaron aquí! También de invitación de la casa nos trajeron los postres consistentes en un helado de piña sobre sopa de mango que era una auténtica delicia. El responsable de todo ello era el fabuloso caracter que le daba el toque ácido de la piña con la mezcla dulce del mango ¡Un espectáculo!
Y para hacer honor a mi apodo, ¡Paquito el chocolatero!, se puso manos a la obra con unos canutillos de chocolate negro rellenos de queso fresco fluido bañados con chocolate negro a la taza. La verdad es que todavía me cuesta describir la grandiose sensación que sentí nada más meterme el primer bocado de los canutillos: unido al chocolate negro caliente que los bañaba, la testura del fabuloso postre era durita gracias al fenomenal Canutillo de cobertura de chocolate y ya no te quiero contar nada la increíble sensaci´ón cuando empezó a fluir el queso fundido junto con el chocolate negro a la taza ¡Para echarse a llorar ! De hecho, las lágrimas empezaron a rodar por mi mejilla izquierda.
Y todo este fabuloso festín estuvo regado con una buena botella de Alvariño, ¡que estaba de lujo!

Maravillado me quedé cuando llegó la cuenta y vi que todo este magnífico banquete salió por alrededor de 50€ por persona, ¡una locura!

¡Ya sabeis! Ir y gozad ¡de una comida spectacular!
Y si ya habeis ido, mi consejo es ¡repetid y volved a repetir!

¡Un verdadero espectáculo para los sentidos!