Este es el sitio ideal ¡para celebrarlo! ¿El qué? Eso es lo de menos. Que te han contratado con contrato fijo laboral. Que has ganado el campeonato de España. Que te has cambiado de trabajo. Que te has comprado una casa. Que es tu cumpleaños. Que es tu aniversario de boda. Que tienes la suerte de disfrutar con tu familia. Que te casas… Bueno, no nos pongamos nerviosos. El caso es que celebres cualquier cosa. No tienes porqué inventarte nada, vale cualquier excusa. Porque sea la que sea, seguro que será buena para invertir unos euros en Viavélez.


¿Y por qué Viavélez está dentro de restaurantedeprimera? Según vayas leyendo podrás darte cuenta de los motivos, pero vamos a simplificarlo en uno: Paco Ron. Este afamado cocinero madrileño se fue al pueblo asturiano de Viavélez (anda, si ya vamos cogiendo las ideas al vuelo) y abrió una taberna allí que, unos años después, recibió una estrella Michelín. En 2008 abrió en Madrid. Y aquí estoy dispuesto a probar una comida “sabrosa, deliciosa y sencilla” teniendo, por descontado, influencia asturiana.Es más, los domingos se puede disfrutar de un menú asturiano donde no faltan los platos típicos como la fabada y el cachopo.

Uno de los grandes encantos que me tiene maravillado de Viavélez es su barra. Da lo mismo que vayas a picar o a comer o a cenar, siempre tiene gente, y es que es un planazo. Más económico que el restaurante y con la misma calidad. Si cambias la silla por el taburete seguro que te equivocarás.

Pero como nosotros íbamos a celebrar, así que nos vamos escaleras abajo, a comer sentados como señores. Que quede claro que, según vamos descendiendo perdemos la luz natural que ilumina la parte de arriba. Pero hemos venido a comer, no a la playa para ponernos morenos. Es un espacio recogido, por lo que te recomiendo que reserves con antelación si puedes.


En cuanto llegamos al comedor, me quedé encantado con su cálida y espléndida decoración donde predominan los tonos rojos y beiges donde hay un silencio que es digno de agradecer.


Nada más sentarnos, empieza a sumar puntos. Soy un fan de los sitios en los que tienes una buena botella de aceite de oliva virgen en la mesa esperándote para que la cojas y empieces a mojar el pan. Y aquí teníamos una de arbequina con unas escamas de sal al lado pidiendo a gritos compañía.

Para completar el saludo tan agradable de Viavélez, nos trajeron un aperitivo de bacalao ahumado con tomate. Sencillo pero exquisito y de muy buena calidad.  Así sí que se puede empezar bien. Y no “Había una vez …” Dos geniales detallazos.

A continuación nos quedamos solos. Llegó el Momento de tomar las decisiones más importantes del día. Nos decidimos por tres entrantes y una unidad detigres que se comen con la cáscara. El primero, de aperitivo una chistorra con pan y queso exquisita. Seguimos el camino con unas croquetas de jamón que estaban espectaculares donde la suave bechamel junto con el jamón hacían un conjunto inolvidable. Después llegaron los magníficos buñuelos de bacalao donde su excelente calidad unido al suave rebozado y una fritura de diez le daban un toque genial. A continuación llegaron los callos que estaban deliciosos donde su testura tan blandita y el sabroso guiso que los acompañaban, eran una mezcla fantástica. Y por último, el tigre, era impresionante donde su sabor a mar me recordó a mi infancia cuando comía nécoras en el chiringuito que había en la playa del Puntal de Santander ¡Que delicia! ¿Qué más se puede pedir?

 

Una vez completado el ppica pica, llega la hora de los platos importantes.  Vamos a comenzar por unos chipirones encebollados con alioli ligero. Los chipis llegaron rebozados y acompañados de la salsa de cebolla y el alioli por encima y un porrón de tinta. La salsa está trabadita y todo funciona a las mil maravillas.

También tuvieron el honor de acompañarnos unos boquerones fritos con tomate, pepino y mostaza ¡impresionante!. Todos estos sabores, que aparentemente son fuertes, llegan en una salsa para acompañar a los espectaculares boquerones. Y como las apariencias engañan, no lo estaban. Y, de hecho, gracias a la maravillosa mezcla la fritura adquiría una grandiosa frescura, que suelen ser pesadas. Pero ésta resultaba ligera. Sin matar el sabor, donde gracias al estupendo grosor del boquerón les daba un toque muy especial.

Para acabar los platos principales, elegimos un clásico asturiano, el cachopo de ternera que era increíble donde la mezcla de la formidable ternera con el jamón y el queso fundido traído directamente de Asturias le daban un sabor y un gusto muy característico.

Pensábamos que las sorpresas de Viavélez se habían acabado cuando pedimos. Pero nos equivocábamos por completo. Antes que llegaran los postres que habíamos pedido, nos trajeron, como invitación de la casa, unos vasitos de piña colada. Con bastante esencia de coco, además tenían unos trozos de piña al fondo y una gelatina de caramelo arriba. Está claro que les gusta sumar puntos extra, y nosotros se los dimos encantados.

Como no había tenido suficiente con las sorpresas, de postre por mi cuenta y riesgo (¿claro está!minimizado), me decanté por un granizado de manzana verde con helado de crema pastelera y regalíz. Cuando llegó a la mesa me sorprendió el colorido del vaso porque entre el verde de la manzana, el rojo y negro del regalíz y, el blanco de la crema pastelera y el amarillo del limón que venía decorando el vaso, me quedé impactado. El regalíz era muy rico porque unido al sabor dulce del merengue hacían una fusión inolvidable, y junto con la acidez y frescura del sorbete de manzana, le otorgaban una frescura y sensaciones espléndidas.

Por supuesto, también probamos el postre asturiano por excelencia: el arroz con leche. Cremoso. Lo era Tanto que parecía crema, pero decimos que es arroz porque nos fiamos de la carta,  ya que no se perciben los granos, sólo la crema, con un toque de limón, canela y un crujiente de caramelo por encima nos encantó.

Por último optamos por una mousse de chocolate que venía acompañada de una corteza dura de chocolate negro. Puedo decir que la unión del sabor amargo del chocolate negro junto con el dulce del chocolate con leche eran increíble, pero todo esto unido a una suavidad y delicadeza extrema de la mousse lo hicieron el mejor final.

Aquí acaba mi experiencia. Un sitio donde se cocina muy bien y donde puedes elegir un picoteo informal en la barra de arriba o una cena espléndida en la parte de abajo. En cualquier caso, no lo dudes porque Viavélez está en restaurantesdeprimera.

 

Dirección: Avenida del General Perón, 10, 28020. Madrid, España

Teléfono: 915 799 539

Web: https://restauranteviavelez.com

Tipo de cocina: asturiana De autor

Aparcamiento: calle General Moscardó.

Terraza: sí

Tarjetas: sí, todas.

Comida para llevar: no

Horario: de martes a domingo de 11:00 a 24:00, except domingos de 12:30 a 16:30 y cerrados los lunes.

Precio medio: 40-50€/persona