Jai Alai es uno de los restaurantes clásicos que forma parte de la historia de Madrid.

Fundado en 1922 por los Bustingorri “Vega”, en la calle Alfonso XI, 6, en los bajos del frontón del mismo nombre, que después de la guerra se convirtió en sede social del Real Madrid F.C.

Los Bustingorri procedían de una familia de pelotaris y hoteleros en Markina, Vizcaya. Con la concesión del restaurante desembarcaron en Madrid y empezaron a servir platos clásicos de la cocina vasca como merluza frita, bacalaos, alubias, perrechicos, chipirones. Fue Rufino Bustingorri, a petición de la clientela, el introductor de las angulas frescas en Madrid. En los años 30, a 3 pesetas la ración.

Actualmente, desde 1965, Jai Alai está ubicado en la calle Balbina Valverde 2, una casa grande en el barrio del Viso, con una gran terraza, y comedores privados donde se sigue atendiendo a una numerosa clientela.

El pasado 21 de septiembre estuve cenando con mi amigo Josito y su padre en el mítico Jai Alai. La verdad es que nada más entrar por la puerta se me empezaron a suceder como si fuera una película de las antiguas de cine, un conjunto de diapositivas con recuerdos de la infancia de cuando íbamos el 1 de enero para celebrar Año Nuevo toda la familia materna (madre, padre, Hermana, abuelos, tías, tíos primas y primos) a este restaurante de la calle Balbina Valverde.

La entrada es una pasada. Unas escaleras típicas de los viejos caseríos del País Vasco, y es que la estructura de Jai Alai es la de un caserío dividido en varias plantas en la que en la inferior está el comedor principal, en la segunda planta hay una formidable terraza decorada con helechos y donde las cenas de verano son un verdadero placer.

Además tienen varios reservados con distinta capacidad que son ideales para organizar eventos familiares, con amigos o bautizos. Entre ellos destaca uno en el que tienes un mirador precioso en el que se ve la calle Joaquin Costa, la Castellana y el Corte Inglés de Castellana que en Navidad está muy bonito con las luces navideñas encendidas.

También podrás celebrar tu boda en sus sensacionales instalaciones ya que te privatizan el local para que puedas disfrutar del mejor día de tu vida.

Y otra característica fundamental para mí es el trato tan agradable y cariñoso de toas las personas que trabajan aquí. Siempre que vas te hacen sentirte como en tu casa.

Para mí Jai Alai es el mejor restaurant clásico que me recuerda a unos días de Navidad muy bonitos en familia, donde predomina una gran comida vasca, un trato excelente con una sonrisa de oreja a oreja y donde nada más entrar por la puerta te recibirán como si fueras todos los días desde hace muchos años.

Nosotros dejamos de ir durante unos años porque la calidad había caído, pero he de decir que en esta última occasion me encantó, tanto que me atrevería a decir que han superado sus mejores tiempos.

Bueno, lo dicho, después de una magnífica y muy merecida introducción, paso a contaros todos los manjares ¡sí manjares! de los que disfrutamos.

De primero como cuando llegamos mi amigo Josito y yo, ya estaba sentado y tomándose un vinito blanco de Marqués de Riscal su padre, ya había pedido las entradas para compartir. Una ensaladilla rusa (clásico de Jai Alai), unas croquetas de jamón (otro clasicazo), unas exquisitas anchoas y unas alubias marquesiñas (son las alubias típicas de Tolosa, pero más finas y pequeñitas).

Vamos por turnos: las croquetas eran fantásticas, con una béchamel fina fina y muy delicada que se deshacía en la boca y con un profundísimo sabor a jamón ¡mumm! ¡Qué ricas!

¿Y la ensaladilla? ¡La de toda la vida! Pero con una mayonesa ¡que era una locura! Suave suave con un toquecito a limón spectacular ¡De cine!

Y, ¡Menudas anchoas! ¡Bocata di cardinale! ¡Qué sabor a mar! Se notaban que era fresquísimas limpiadas y fileteadas en el mismo momento que nos las sirvieron ¡Un espectáculo!

Las marquesiñas me parecieron incréibles. Estaban hechas con tanto mimo y cuidado que le daban un toque frágil a la alubia lo que unido al maravilloso guiso con el que estaban cocinadas, hicieron motivos de sobra para darle a este platazo ¡un 10!

¿Y los segundos? ¡Qué lujazo? Tres txangurros recién sacados del horno en el que la carne estaba tan trabajada que era como una crema suave suave y muy esponjosa, pero con el sabor inconfundie del txangurro del mar Cantábrico ¡Soberbio?


Y no repetimos porque estábamos hasta los topes, porque si no, ¡yo hubiera tripitido! ¡Qué fantasia!

De postres todos pedimos helado. Yo hice caso a la recomendación de Jose Luis Muguiro padre, como gran gourmet que es, y pedí dos bolas bien colmadas de helado de turrón con tres barquillos. ¡Qué morriña! Me recordó un montón al que tomaba de pequeño en Santander en la heladería Los Italianos de la plaza de Italia, con unos barquillos que estaban sensacionalmente ricos. ¡Como a mí me gustan! Ligeramente manchados de helado y dulcecitos y bien duritos y crujientes..

El mejor calificativo de los pocos que me quedan sin utilizer en mi amplio repertorio es ¡Chachipiruliuanpiruleta!

Fíjate si me gustaría la vuelta a Jai Alai que antes de marcharnos ya dejé hecha la reserve para el 1 de enero.

¿No lo conoceis?¡Estáis perdiendo el tiempo! ¡A disfrutar de un vascazo!

 

Dirección: calle Balbina Valverde, 2, 28002, Madrid, España

Teléfono: 91 561 27 42

Web:  http://www.restaurantejaialai.com/

 Email: info@restaurantejaialai.com